Bryant, O'Neal y Jackson pusieron un final feliz a su "desunión"

  • Phoenix (EEUU), 16 feb (EFE).- Después de cinco años de provocar la "ruptura" más destructiva que se recuerda en el baloncesto de la NBA, sus protagonistas, el escolta Kobe Bryant, el pívot Shaquille O'Neal y el entrenador Phil Jackson, le pusieron un final feliz al concluir, en Phoenix, la 58 edición del Partido de las Estrellas.

Bryant, O'Neal y Jackson pusieron un final feliz a su "desunión"

Bryant, O'Neal y Jackson pusieron un final feliz a su "desunión"

Phoenix (EEUU), 16 feb (EFE).- Después de cinco años de provocar la "ruptura" más destructiva que se recuerda en el baloncesto de la NBA, sus protagonistas, el escolta Kobe Bryant, el pívot Shaquille O'Neal y el entrenador Phil Jackson, le pusieron un final feliz al concluir, en Phoenix, la 58 edición del Partido de las Estrellas.

La oportunidad que se le presentó a la NBA con la celebración del Fin de Semana de las Estrellas en la sede los Suns de Phoenix, el equipo donde ahora milita O'Neal, y la elección segura de Bryant junto con Jackson para formar parte del equipo de la Conferencia Oeste, fue aprovechada al máximo.

Los promotores del tradicional descanso de la competición de la NBA vieron en el "reencuentro" de Bryant, O'Neal y Jackson, en el campo, por primera vez desde el 2004, como el lema que debían presentar para hacerlo atractivo y un éxito garantizado de audiencia y de venta de imagen.

No se equivocaron en nada, porque desde el principio O'Neal se prestó encantado a ser el gran anfitrión de la fiesta y nada mejor que declarar que siempre ha "querido muchísimo a Kobe y ahora está jugando a nivel maravilloso".

A la vez que reiteraba que de haber seguido juntos en Los Ángeles Lakers hubiesen ganado hasta siete títulos de liga, cuatro más de los tres consecutivos que lograron desde 1999 al 2001, porque, de acuerdo a O'Neal, eran "la mejor pareja de hombre alto y bajo en la historia de la NBA".

Nada de eso se pudo comprobar porque al concluir la temporada del 2003-04, después de quedarse sin el título por segundo año consecutivo, Bryant reivindicó que quería ser el líder indiscutible dentro del equipo, y que además no quería seguir jugando con O'Neal.

El dueño de los Lakers, Jerry Buss, se decidió por Bryant, Jackson se hizo a un lado y O'Neal se fue traspasado a los Heat de Miami, donde ganó un título de liga, regalo de los Mavericks de Dallas, para meterse constantemente con su ex compañero.

Algo que Bryant nunca le ha perdonado a O'Neal, ni aun en la escenificación de "reencuentro" que se dio en el US Airways Center, de Phoenix, donde ambos con el equipo de la Conferencia Oeste ganaron por 146-119 al del Este y fueron nombrados Jugadores Más Valiosos (MVP) del partido.

Bryant, con 27 puntos y O'Neal, que aportó 17, aceptaron entre bromas el premio que el comisionado David Stern les entregó para unirse a los legendarios Michael Jordan y Oscar Robertson como los ganadores de tres premios desde que están en la NBA.

"Me he sentido como en los viejos tiempos", reiteró O'Neal al concluir el partido. "Kobe me buscaba a la hora de pasar el balón y fuimos letales para el Este".

El entrenador del equipo de la Conferencia del Este, Mike Brown, reconoció que la unión de Bryant y O'Neal formaban una combinación letal.

"Nadie puede saber cuantos anillos de campeones hubiesen podido ganar de seguir juntos, pero por lo visto en el campo son temibles", agregó Brown.

Mientras que Bryant, ya fuera de las cámaras de televisión y de haber concluido el partido y la escenificación del "reencuentro" con O'Neal, reiteró que no quería seguir hablando más del pasado.

"Seguro que no vamos a volver juntos a la habitación a ver un programa de televisión, ni me voy a llorar o algo parecido", comentó Bryant. "Lo hemos pasado bien, hemos tenido unos días agradables y eso es todo", sentenció.

Pero faltaba todavía la valoración de Jackson, el tercer protagonista en la trama del "reencuentro", y como siempre el veterano entrenador de los Lakers, optó por su línea más "filosófica" para describir lo que había sucedido.

"Pienso que es una gran lección de la vida a las personas", declaró Jackson. "Esto es algo que los interesados discuten y encuentran un camino para superar las situaciones".

Jackson dijo que lo más importante de todo era que al final tanto O'Neal como Bryant habían encontrado la armonía y la manera de estar juntos sin que fuese ningún problema.

"De ahí que Shaq quisiese ser protagonista junto a Kobe porque es consciente que tal vez haya sido la última vez que lo consiga", señalo Jackson. "Además, que ambos se hayan unido con el premio MVP a los legendarios como Michael y Oscar, es lo máximo".

Por su parte, LeBron James, la estrella del equipo del Este, también aceptó que con Bryant y O'Neal en el campo, hubiese sido una misión imposible quitarles el protagonismo y más cuando de por medio estaba una "reconciliación" bendecida por el comisionado de la NBA, David Stern.

De ahí, que las fiestas particulares, homenajes, conciertos, concursos y un sin fin de actividades, que se dieron durante todo el Fin de Semana de las Estrellas, quedaron en un segundo lugar y fueron el complemento con el que se preparó el final feliz del enfrentamiento entre Bryant, O'Neal y Jackson.

Alex Álvarez