Gregorio Ros dice que el maquillador no debe tener un exceso de protagonismo

  • Málaga, 19 abr (EFE).- El maquillador Gregorio Ros, que hoy recibe el Premio Ricardo Franco en el duodécimo Festival de Cine Español de Málaga en reconocimiento a toda su carrera, ha afirmado que los maquilladores "no deben tener un exceso de protagonismo, porque es más importante la persona que debe llevar el maquillaje".

Gregorio Ros dice que el maquillador no debe tener un exceso de protagonismo

Gregorio Ros dice que el maquillador no debe tener un exceso de protagonismo

Málaga, 19 abr (EFE).- El maquillador Gregorio Ros, que hoy recibe el Premio Ricardo Franco en el duodécimo Festival de Cine Español de Málaga en reconocimiento a toda su carrera, ha afirmado que los maquilladores "no deben tener un exceso de protagonismo, porque es más importante la persona que debe llevar el maquillaje".

"Cuando no tengo que inventar una cara, hay que embellecer a la persona, y me fijo en sus rasgos personales, cómo habla o cómo ríe. No me gusta la careta, me gusta la belleza natural, la corrección justa, la armonía cromática, pero no las caras que veo que son maquilladas, no bellas", ha señalado en rueda de prensa.

Durante el rodaje, el principal "enemigo" del maquillador es el director, "pero es normal, porque hay unas tensiones enormes", y cuando un realizador le dice que no le gusta su trabajo, él le suele replicar que "tranquilo, que ya le gustará".

Considera que el personaje "lo hace el actor, y contando con esa base principal, hay que construirlo a base de cromoterapia, que es color y forma, y elaborar un personaje que tendrá intenciones, pensamientos y sentimientos".

"Hay que tener valentía, porque si eres cobarde o tienes miedo, no lo haces", ha subrayado el maquillador granadino, ganador de dos Premios Goya por las películas "El embrujo de Shangai" y "La niña de tus ojos", ambas de Fernando Trueba.

Cada trabajo depende de lo que le pidan, "en unos una sutilidad muy sencilla, con personajes muy creíbles, grasa, sudor, transparencia, ojeras, granos o defectos", según Ros, que ha aseverado que "el cine hay que hacerlo bien y punto, y el maquillador tiene que hacer lo que el director quiera".

A su juicio, su profesión es "cada vez más reconocida" pese a no estar "en las categorías importantes del cine, como la dirección, la producción o el guión, pero no hay película sin maquillador, las películas se cuentan en planos cortos y es básico".

De sus comienzos, recuerda cómo su madre estaba enferma "y usaba mucho el maquillaje para cubrir su mala cara", y él le decía a sus amigas "cómo no debían maquillarse, pero no le daba importancia".

Todo cambió un día que un amigo le maquilló en el carnaval de Barcelona y, al verse en el espejo, decidió aprender la profesión y se matriculó en la asignatura de Maquillaje en la Escuela de Teatro de la ciudad condal.