El atletismo español no remonta el vuelo

  • Turín (Italia), 9 mar (EFE).- Cinco medallas sin oros frente a nueve con dos títulos, once finalistas contra catorce y duodécimo lugar en el medallero frente al quinto en Birmingham 2007: el atletismo español en Turín ha retrocedido en todos los frentes sólo siete meses después de regresar de vacío de los Juegos de Pekín.

Turín (Italia), 9 mar (EFE).- Cinco medallas sin oros frente a nueve con dos títulos, once finalistas contra catorce y duodécimo lugar en el medallero frente al quinto en Birmingham 2007: el atletismo español en Turín ha retrocedido en todos los frentes sólo siete meses después de regresar de vacío de los Juegos de Pekín.

Las previsiones del presidente de la Federación Española, José María Odriozola, para los Europeos en pista cubierta (8 medallas y 15 finalistas) estuvieron lejos de cumplirse y tampoco se habrían cubierto aun dando por hecha la de Josephine Onyia, que causó baja por enfermedad, en 60 metros vallas.

Natalia Rodríguez y Diego Ruiz en 1.500, Ruth Beitia en altura y Luis Alberto Marco en 800 consiguieron medallas de plata acordes con su categoría. Jesús España una de bronce en 3.000 que estuvo por debajo de sus posibilidades.

El medio fondo no reportó a España esta vez la cantidad de metales que cabía esperar. Faltaron los de Arturo Casado, cuyo quinto puesto en 1.500 fue el peor resultado de sus tres participaciones en los Europeos en pista cubierta, y la de Nuria Fernández en 3.000.

Rui Silva, un experto en 1.500 (fue campeón mundial en sala y bronce olímpico), dejó con un palmo de narices a la representación española, burlando en la última vuelta la vigilancia de todo un sabueso, Arturo Casado, a quien adelantó por dentro. José Luis González, tres veces campeón de Europa de la distancia en sala, solía de decir que por dentro no le adelantaba ni su padre.

Nuria Fernández ya nunca sabrá si cometió un grave error al inclinarse por los tres kilómetros, una distancia que, lo confiesa, se le hizo larga, en perjuicio de los 1.500, su prueba de siempre y en la que partía con la mejor marca mundial del año.

Su compañera Natalia Rodríguez, en cambio, no tuvo dudas. Domina el ritmo y el tempo del 1.500 y su ambición le condujo a ganar una trabajada medalla de plata que es su primer podio en grandes campeonatos desde que obtuvo idéntico metal hace ocho años en los Europeos sub 23. La tarraconense ha roto el maleficio del sexto puesto que la perseguía en las grandes ocasiones.

La enfermedad de Josephine Onyia se unió al fracaso de Jackson Quiñónez, bronce dos años antes y ahora eliminado en semifinales, para dejar a España sin dos posibles preseas, reduciendo la cosecha al medio fondo y a la saltadora Ruth Beitia.

La savia nueva inyectada en el equipo con miras a su fogueo internacional tuvo un estreno esperanzador. Alvaro Rodríguez, de 21 años, se metió en la final de 1.500 (séptimo) aunque pagó la novatada llevándose todos los golpes; Miguel Angel Sancho, de 18, saltó 2,22, y Alberto Gavaldá, en una prueba que no es la suya, los 60 lisos, hizo historia al ser el más joven competidor en 30 ediciones del torneo, con 16 años y 122 días.

Aunque no estrictamente debutante, pues en 2007 ya se quedó a las puertas de la medalla, el sevillano Luis Alberto Marco ofreció una gran impresión en 800. No sólo por su medalla de plata, sino por la forma de comportarse en carrera, poniéndose a resguardo, con sabiduría notable para sus 22 años, de codazos y tropezones. En Turín ha confirmado que tiene "cabeza".

En agosto el equipo español tendrá una dura prueba en los Mundiales de Pekín, y el año próximo el gran compromiso de ser el anfitrión de los campeonatos de Europa de Barcelona.

José Antonio Diego