Celtics y Lakers dejan para el séptimo partido el pase a las finales

  • Houston (EEUU), 15 may (EFE).- Las dos grandes dinastías de la NBA, los Celtics de Boston y Los Ángeles Lakers, que la pasada temporada también protagonizaron las Finales de la NBA, en la presente todavía no han podido clasificarse para luchar por el título de sus respectivas conferencias y tendrá que disputar el séptimo y decisivo partido.

Houston (EEUU), 15 may (EFE).- Las dos grandes dinastías de la NBA, los Celtics de Boston y Los Ángeles Lakers, que la pasada temporada también protagonizaron las Finales de la NBA, en la presente todavía no han podido clasificarse para luchar por el título de sus respectivas conferencias y tendrá que disputar el séptimo y decisivo partido.

La cita será el próximo domingo para ambos equipos, y también en sus respectivos campos del Northbank de Boston, donde los Celtics recibirán a los Magic de Orlando, y el Staples Center, de Los Ángeles, donde llegaran los Rockets de Houston.

Los Magic, con el pívot Dwight Howard, se impusieron por 83-75 a los Celtics en el sexto partido de la Conferencia Este y empataron a 3-3 la serie que disputan al mejor de siete.

La misma suerte corrieron los Lakers, en el Toyota Center, de Houston, donde los Rockets con la inspiración encestadora del base Aaron Brooks y del alero argentino Luis Scola sorprendieron de nuevo al equipo angelino con un marcador final inapelable de 95-80.

Howard respondió a la reivindicación que había hecho de recibir mas veces el balón dentro de la pintura con un doble-doble de 23 puntos y 22 rebotes que iban a ser demasiado para unos Celtics que no tuvieron su mejor control de balón --19 perdidas-- y esta vez no surgieron con los tantos decisivos.

El pívot estrella de los Magic dominó por completo el juego bajo los aros al anotar 9 de 16 tiros de campo y superar de nuevo la barrera de los 20 rebotes, que le permitieron llegar a los 22 partidos de la fase final con dobles dígitos en ambos apartados.

Howard también puso tres tapones y dio dos pases de anotación para cometer cinco faltas personales.

El alero Rashard Lewis con 20 puntos fue el segundo máximo encestador para los Magic, que tuvieron el apoyo del alero francés Mickael Pietrus, su mejor reserva, y el base titular Rafer Alston, que lograron 11 tantos cada uno.

Pero fue el alero turco Hedo Turkoglu quien iba a convertirse en el héroe del partido después que anotó un triple decisivo con 1:23 minuto para concluir el tiempo reglamentario, que dejó un parcial de 81-75, que iba a ser definitivo.

Turkoglu no había tenido su mejor noche encestadora al fallar 10 de los 12 tiros a canasta que había hecho hasta entonces, incluidos cuatro triples, pero logró el decisivo.

El alero turco se quedó con sólo siete puntos para dejar a los Magic con un 36,0 por ciento de acierto en los tiros de campo y el 23,1 (6-26) de triples, comparados con el 41,6 y 16,7 (3-18), respectivamente, de los Celtics.

El base Rajon Rondo con un doble-doble de 19 puntos, 16 rebotes y seis asistencias fue el líder indiscutible de los Celtics, que volvieron a ver cómo al escolta Ray Allen le tocó la noche de la falta de inspiración en los tiros a canasta.

Allen se quedó con cinco puntos después de fallar 9 de 11 tiros de campo, incluidos los siete triples que hizo, para ver como los Celtics, que llegaron al cuarto periodo con 10 puntos de ventaja al final la racha de 11-2, de los Magic, fue la que les dejó sin el triunfo que necesitaban para estar en las finales de la Conferencia Este, donde ya han llegado invictos los Cavaliers de Cleveland.

Ahora sí que los Lakers tienen un problema con los Rockets, que volvieron a realizar su mejor baloncesto de la temporada, en el sexto partido para vencerlos y ponerlos al borde del abismo de la eliminación.

El séptimo y decisivo partido decidirá al finalista que se enfrentará a los Nuggets de Denver, que ya están clasificados después de ganar 4-1 la serie ante los Mavericks de Dallas.

Brooks con 26 puntos, incluidos ocho en el cuarto y decisivo periodo, encabezó al ataque de los Rockets, que también tuvieron a Scola, que aportó un doble-doble de 24 tantos, su mejor marca como profesional en la fase final, y 12 rebotes como artífice de la victoria del equipo de Houston.

Scola, no sólo aportó en ataque sino que además fue también el gran verdugo del ala-pívot español Pau Gasol, al que limitó a 14 (7-15) puntos con 11 rebotes, en los 43 minutos que estuvo en el campo el jugador de Saint Boi.

El alero argentino jugó 37 minutos para anotar 10 de 17 tiros de campo y 4-5 desde la línea de personal, dio dos asistencias y cometió tres faltas personales.

Junto a Brooks y Scola, surgió el jugador sorpresa, el alero Carl Landry, que aportó 15 puntos (6-6 y 3-6), incluidos 13 en la segunda parte, con nueve rebotes.

El alero Ron Artest fue el encargado de provocar al escolta Kobe Bryant para que le pitasen una falta técnica y Shane Battier el que hizo de nuevo una gran defensa sobre la estrella de los Lakers, que aunque aportó 32 puntos (11-27, 1-5 y 9-10), nunca pudo ser factor para su equipo.

Mientras que el pívot Andrew Bynum volvió a ser la gran decepción en el juego de los Lakers al irse sin ningún puntos, en 20 minutos que estuvo en el campo, y capturó siete rebotes.

La historia de la primera mitad fue una copia de la del cuarto partido, pero esta vez con Scola como gran figura, al dominar el duelo con Gasol y ser el artífice que los Rockets se pusiesen con un parcial de 17-1, incluidos los seis puntos del 6-0 del inicio del partido, en el que los Lakers nunca tuvieron la ventaja.

Scola se exhibió con un juego espectacular tanto en defensa como en ataque para conseguir 14 puntos (6 de 9 tiros de campo) y siete rebotes, mientras que Brooks también aportaba 11 tantos y los Rockets se iban arriba 16 tantos al descanso (52-36).

Pero los Lakers aprendieron la lección y en el descanso el entrenador Phil Jackson fue categórico al decirles que había que defender mejor y sobre todo anular el efecto demoledor de Scola, dos objetivos que consiguieron en los primeros cinco minutos para un parcial de 54-52.

Sin embargo, todo se quedó en un espejismo para los Lakers después que salió el alero reserva Carl Landry y con jugada de tres puntos puso de nuevo cinco arriba a los Rockets (57-52), reiniciando de nuevo el dominio y asegurando otra victoria histórica y de gran valor moral de cara al séptimo partido.

Nadie, ni dentro ni fuera de los Rockets, podían pensar que iban a llegar al séptimo partido después que en el tercero cayeron derrotados (94-108) y además perdieron, por lesión, al jugador franquicia, el pívot chino Yao Ming.

Pero después de lo visto en el cuarto y sexto partido, los Rockets, sin Ming y Tracy McGrady, pero con Scola, Brooks y compañía todo es posible, inclusive lo que podría ser el "milagro" del Staples Center.