El Pamesa Valencia pone punto y final a una temporada convulsa de la peor manera posible

VALENCIA, 20 (EUROPA PRESS)

El Pamesa Valencia puso punto y final ayer, tras la derrota en el segundo partido de cuartos de final del 'play-off' ante el Regal Barcelona, el colofón a una temporada irregular y convulsa, y lo hizo de la peor manera posible y ante una afición que despidió al equipo con la mayor pitada que se recuerda en la Fuente de San Luis.

La temporada ya empezó viciada en el club valenciano. Con problemas para cerrar fichajes --se escaparon Triguero, Sonseca, Saúl Blanco y Van Den Spiegel--, se decidió fichar, por tercera vez, al ala-pívot griego Dimos Dikoudis, una recomendación expresa de Fotis Katsikaris. Sin embargo, sólo duró seis partidos, exactamente los mismos que el entrenador heleno.

De hecho, la destitución del griego es considerado como el germen de la mala temporada valenciana. Tras un año anterior en el que el club hizo una buena temporada pero sin llegar a competir a la hora de la verdad con los grandes equipos, Llorente le dio en verano un voto de confianza que, como quedó demostrado, no fue tal. A la sexta jornada, y tras perder en el Palau Sant Jordi, en Menorca y en casa ante el Ricoh Manresa, Llorente destituyó a Katsikaris.

No sólo cayó el entrenador. El hasta entonces director deportivo, Jhonny Rogers, también se despidió del club tras un irregular paso por el despacho del Pamesa. Se apostó por Sergio Scariolo como solución, pero no fructificaron las negociaciones y llegó Neven Spahija, último campeón de la Liga ACB, que se hizo cargo del equipo y de la dirección deportiva.

De hecho, el primer jugador que llegó de la mano de Spahija fue Matt Nielsen, quien ha sido, a la postre, una de las pocas alegrías de la temporada y uno de los mejores jugadores. También llegó Kenny Gregory, un alero que ocupó la vacante que dejó Rubén Douglas, que, tras la brillante temporada anterior, fue 'cortado' por su bajo rendimiento.

Una de las principales causas de la mala temporada valenciana fue la lesión de Víctor Claver, que estuvo cerca de cuatro meses apartado de las canchas. En verano se apostó por el valenciano como el jugador franquicia, y, además, era el único alero puro de la plantilla. Su baja ha sido, sin duda, la peor noticia de la temporada.

TEMPORADA IRREGULAR.

A nivel de resultados, la palabra que mejor define la temporada del Pamesa es irregularidad. Con los equipos de la parte alta de la clasificación, el equipo valenciano sólo ha sido capaz de vencer a dos de ellos, Real Madrid y Kalise Gran Canaria. Ante el resto de equipos, el club ha cumplido, aunque también se ha apuntado derrotas inesperadas, como ante Cajasol o Bruesa.

La única mejora, a nivel de resultados, que se aprecia esta temporada respecto a la anterior es que en las fases finales el equipo sí que compitió y estuvo cerca de la victoria. Hizo sudar al Tau en la Copa del Rey y sólo el acierto del alero del Khimki Carlos Delfino le apartó de la Eurocup, principal objetivo del club de la temporada.

Tras la eliminación de la Eurocup, el club se metió en una estado de decepción tras ser consciente de que la Euroliga deberá esperar, al menos, un año más. De hecho, el club se metió en 'play-off' de rebote, gracias a los errores de los equipos perseguidores.

Y en cuartos de final el club mostró su peor cara. Estuvo a punto de dar la sorpresa en el Palau ante el peor Barça de la temporada, pero en el partido de vuelta se produjo la mayor humillación que se recuerda por la Fonteta. Hasta de 37 puntos llegó a ganar el equipo azulgrana.

LA PEOR TEMPORADA EN NÚMEROS.

El dato que muestra la mala temporada de los valencianos es que el balance de la temporada es de 16 victorias y 18 derrotas si se suman liga regular y 'play-off', un balance negativo que, en los últimos 11 años, sólo se ha producido una vez. En la temporada 05-06 el balance final fue el mismo, 16-18, en una campaña en la que el equipo ni se clasificó para 'play-off'.

La pitada con la que castigó la Fuente de San Luis al equipo tras la finalización del partido define el malestar de una afición que lleva varias temporadas desilusionada. Ahora espera un verano en la que se espera una revolución donde el principal protagonista será Spahija, que hará una plantilla a su gusto si el club se lo permite.