El deporte rumano llora la muerte de Cozma, astro de la selección de balonmano

  • Bucarest, 9 feb (EFE).- Una gran sábana blanca escrita con tinta negra recuerda hoy a las puertas de las instalaciones del Dinamo de Bucarest a Marian Cozma, el pivote de la selección rumana apuñalado en la madrugada del domingo en Hungría.

La policía austríaca detiene a tres sospechosos del asesinato del rumano Cozma

La policía austríaca detiene a tres sospechosos del asesinato del rumano Cozma

Bucarest, 9 feb (EFE).- Una gran sábana blanca escrita con tinta negra recuerda hoy a las puertas de las instalaciones del Dinamo de Bucarest a Marian Cozma, el pivote de la selección rumana apuñalado en la madrugada del domingo en Hungría.

La pintó un grupo de seguidores dinamovistas de los muchos que durante la tarde de ayer domingo se reunieron en el complejo deportivo Stefan Cel Mare para honrar en silencio y con velas la memoria de uno de sus deportistas más queridos.

Marian Cozma, nacido en Bucarest en el año 1982, conocido por sus seguidores como 'Pasarila', se formó y alcanzó la fama en el equipo de balonmano del Dinamo.

Entró en las categorías inferiores del club en 1996, cuando tenía catorce años, y en 2002 llegó al primer equipo, y pronto este potente jugador de 2,11 metros de altura destacó como uno de sus mejores jugadores actuando desde la posición de pívot.

Con la camiseta roja del Dinamo consiguió un campeonato de Rumanía, y empezó a ser seleccionado para el equipo nacional.

Cuatro años después de debutar en la primera división rumana, una oferta del MKB Veszprem le llevó a la potente liga húngara.

Se adaptó rápidamente a su nuevo equipo, y se hizo con la titularidad pese a la fuerte competencia, y consiguió con el MKB dos campeonatos nacionales y una Supercopa.

Su buen juego y los 75 goles que durante su carrera marcó en la Liga de Campeones de Europa atrajeron la atención de los más grandes del balonmano continental, y, según la prensa rumana, equipos como el Kiel alemán o el Barcelona seguían sus pasos antes de su tragica muerte en una discoteca de Veszprem.

Por su juventud, su experiencia y sus cualidades, en la selección nacional era considerado un jugador determinante. Marcó 60 goles en las 115 ocasiones en las que fue internacional, y participó en el Mundial de Croacia disputado este mes de enero.

"Marian Cozma era el futuro del balonmano rumano", dijo tras su muerte el presidente de la Federación Rumana de Balonmano, Cristian Gatu. "Toda la táctica se habría construido en torno a él", agregó el seleccionador nacional rumano, Aihan Omer.

La muerte de Cozma ha sido recibida con consternación en todos los círculos deportivos de Rumanía. Quienes le conocieron le recuerdan como una persona alegre y pacífica.

Omer afirmó en declaraciones al diario "Evenimentul Zilei" que el jugador era como "un hijo" para él. "Tenía un carácter de nota diez. Era el alma de todas las fiestas: cantaba, bailaba...", añadió Omer.

Por su parte, el presidente del Dinamo, Marcel Popescu, se ha mostrado desolado por la noticia, y se ha referido a Cozma "como un muchacho excepcional".

Respecto a la repatriación del cadáver, el MKB Veszprem ha anunciado que se hará cargo de todos los gastos.

El ministerio húngaro de Justicia ha asegurado que el cuerpo sin vida del jugador podría ser trasladado a Bucarest mañana, martes, una vez se hayan cumplido todas las formalidades posteriores a la autopsia.

Y el padre del deportista ha viajado a Hungría para resolver todos los trámites de la repatriación.

Mientras, la Federación Europea de Balonmano (EHF), con sede en Viena, expresó hoy en un comunicado su "profundo pésame" a la familia de Cozma y deseó una "pronta y completa recuperación" a los otros dos jugadores heridos en el incidente.

Marcel Gascón