Estados Unidos y Cuba no dejan en un buen lugar a su pasatiempo nacional

  • Los Ángeles (EE.UU.), 24 mar (EFE).- Llego la hora de analizar y sacar conclusiones de la segunda edición del Clásico Mundial de Béisbol, un torneo que sigue generando polémica, pero que confirmó que es necesario e interesante si se corrigen los defectos que todavía posee.

Estados Unidos y Cuba no dejan en un buen lugar a su pasatiempo nacional

Estados Unidos y Cuba no dejan en un buen lugar a su pasatiempo nacional

Los Ángeles (EE.UU.), 24 mar (EFE).- Llego la hora de analizar y sacar conclusiones de la segunda edición del Clásico Mundial de Béisbol, un torneo que sigue generando polémica, pero que confirmó que es necesario e interesante si se corrigen los defectos que todavía posee.

Los directivos de Estados Unidos y Cuba, países que tienen establecido el béisbol como el deporte pasatiempo nacional y que se convirtieron en los grandes perdedores, deben hacer horas extras para sacar conclusiones y dar soluciones a la pobre imagen que dieron en la competición internacional.

Estados Unidos, aunque llegó a las semifinales, lo hizo con más pena que gloria, y confirmó que sin las figuras de las Grandes Ligas y sin que haya cambio en la fecha de la celebración del torneo no podrá demostrar todo el potencial que posee.

Competir al máximo nivel en el mes de marzo es imposible para cualquier profesional del béisbol que lleve solamente varias semanas de preparación en los campos de entrenamiento de primavera, especialmente para los lanzadores.

Por lo tanto, la fecha ideal del torneo no es otra que la del verano y ahí es donde las Grandes Ligas tendrán que decidir, primero si van a cambiarla y luego si van a exigir que las estrellas de los equipos profesionales formen parte del combinado nacional.

De momento, el comisionado del béisbol, Bud Selig, reconoció que era necesario hacer cambios y estudiar todo lo sucedido en el torneo, pero rechazó, categóricamente, que el mismo cambiase de fechas para el verano.

El protagonismo del béisbol de Cuba en la competición internacional sufrió un duro golpe y sus directivos tendrán que analizar con detenimiento que fue lo que falló y cuales son los cambios que necesitan hacer para volver a ser competitivos y ganadores.

En contraposición, el béisbol asiático confirmó los grandes progresos que ha realizado y con todo merecimiento mantuvo la supremacía mundial al quedar Japón bicampeón del torneo y Corea del Sur, subcampeona, y medalla de oro en los pasados Juegos Olímpicos de Pekín 2008.

Ambos países dieron una lección de lo que tiene que ser un equipo nacional, conocer los fundamentos del deporte, el valor de la disciplina y compromiso con el torneo.

La imagen opuesta la dio el equipo de República Dominicana, cargado de figuras de las Grandes Ligas y que no fueron capaces de ganar en la primera ronda a Holanda, un equipo plagado de jugadores de segunda fila y aficionados.

Al igual que Cuba, República Dominicana, tendrá que reflexionar sobre lo que paso en el Clásico Mundial, al que llegaron como equipo favorito al título no superaron la primera ronda.

Venezuela y Puerto Rico jugaron un gran béisbol, lamentablemente para el último el despiste que tuvieron en la novena entrada del partido frente a Estados Unidos, en la segunda ronda, les costó no haber llegado a las semifinales, donde si estuvo la "Vinotinto".

El equipo nacional venezolano llegó confiado al partido frente a Corea del Sur y el manejador Luis Sojo dejó demasiado tiempo en el montículo al abridor Carlos Silva, que tal vez tampoco tendría que haber sido el apropiado para iniciarlo.

Del resto de la novenas latinoamericanas, Panamá cumplió con lo que se esperaba, tenía difícil superar la primera ronda y México, en el grupo más débil del torneo consiguió llegar a la segunda, donde no tuvo ninguna opción de pasar a semifinales frente al poderío asiático.

El éxito de asistencia y audiencia de televisión confirmó a los organizadores que no fue gracias al apoyo del público estadounidense sino de miles de seguidores asiáticos y latinoamericanos que si mostraron interés por el torneo.

Nada menos que cerca de 150.000 espectadores, en su mayoría residentes asiáticos en el área de Los Ángeles, acudieron a ver en el Dodger Stadium las semifinales con los equipos de Corea del Sur y Japón y luego la gran final entre ambos equipos.

Después de 39 partidos disputados, en siete sedes diferentes, la asistencia de espectadores llegó a las 801.408 personas, comparada a los 737.112 aficionados que asistieron al Clásico Mundial del 2006.

La diferencia estuvo en las 54.846 personas que vieron el partido de la gran final entre Japón y Corea del Sur, nueva marca del torneo, y las 45.640 que fueron al Tokyo Dome para presenciar el primer duelo entre los rivales asiáticos, en la ronda inicial.

Todo lo contrario de lo que sucedió en la sede de Miami con los equipos latinoamericanos y Estados Unidos que disputaron la segunda ronda, y en la de San Diego, con México y Cuba, junto a Japón y Corea del Sur.

Lo anterior confirmó el poco interés y apoyo que el público estadounidense le volvió a dar al torneo del Clásico Mundial, en un año, donde la crisis económica tampoco ayudo a su causa.