El debut de Cuba en el Clásico Mundial de Béisbol desata la pasión de los aficionados

  • La Habana, 7 mar (EFE).- El debut del equipo de Cuba en la segunda edición del Clásico Mundial de Béisbol, este domingo, ya ha desatado la pasión de los pronósticos entre los aficionados de La Habana, donde hoy en cualquier esquina se discute a gritos sobre las mejores alineaciones y estrategias para ganar.

La Habana, 7 mar (EFE).- El debut del equipo de Cuba en la segunda edición del Clásico Mundial de Béisbol, este domingo, ya ha desatado la pasión de los pronósticos entre los aficionados de La Habana, donde hoy en cualquier esquina se discute a gritos sobre las mejores alineaciones y estrategias para ganar.

Los fanáticos habaneros a la 'pelota' auguran que el domingo no "va a haber nadie en las calles" de la ciudad, pues el primer juego de la isla en el marco del Grupo B, frente a la selección de Sudáfrica, se robará toda la atención en el país.

"No es que seamos fanáticos, los pronósticos tienen que estar por Cuba por tradición, así que somos los favoritos para ganar este juego y vamos a pasar todas las etapas y a luchar por ir a discutir el título", dijo a Efe Vladimir, de 45 años, uno de los asiduos a la peña de béisbol del Parque Central de La Habana.

La reunión en el Parque es la más famosa de la capital cubana y se desarrolla como una especie de club abierto no apto para cardíacos al que cualquiera llega y opina, y en el que los aficionados pueden pasar horas de pie compartiendo sus teorías y rivalidades a gritos.

Se le conoce como la 'esquina caliente' o el 'termómetro' del béisbol, aunque para algunos es un encuentro entre gente que sabe "menos de pelota que el perro, pero le gusta discutir por discutir".

Esa es la opinión de Ramón Enrique, de 84 años, quien desde que comenzó la segunda edición del Clásico se sienta todos los días en el Parque a fumar en su pipa y con un radio de pilas para estar informado sobre "lo que hace cada equipo".

"Los cubanos vamos a ganar pero en la alineación tienen que estar (Ariel) Pestano, (Alexander) Mayeta y (Eduardo) Paret", explicó a Efe Enrique, mientras escuchaba trabajosamente el partido del sábado entre Holanda y República Dominicana, sentado en un banco.

A su lado, un grupo discutía sobre quién será el cuarto bate en la alineación que el director Higinio Vélez saque al terreno del estadio Foro Sol de la Ciudad de México, donde será la arrancada de Cuba, que fue subcampeona del certamen en 2006.

En la final de esa edición la isla cayó 10-6 ante Japón, un equipo que, según consideran varios aficionados, "no debió haber ganado el Clásico pero fue beneficiado por el sorteo" hace tres años.

"Cuba es el único equipo que va al Clásico siendo amateur y no ha estado en Grandes Ligas nunca. Siempre eso ha sido polémico. Pero ese equipo amateur discutió con Japón el primer lugar y lo ha hecho así en todos los campeonatos a los que ha ido desde hace 30 años. Si no somos los primeros, somos los segundos", afirmó a Efe Marlon Estévez.

Para Estévez, de 53 años, "la cosa va a estar dura" cuando pasen las primeras fases del torneo y se vaya despejando el misterio de una final en la que "Cuba, México, Estados Unidos, República Dominicana y Japón, seguro estarán".

Esta semana el ex presidente Fidel Castro se sumó a la pasión del Clásico y aseguró en un artículo que la victoria será para la selección de la isla, y asumió "la total responsabilidad por el éxito o el revés" del equipo.

"Como ya expresé otras veces regresaremos con el escudo o sobre el escudo. Venceremos porque sabemos y podemos combinar algo que solo pueden hacer hombres libres, y sin dueños, no los jugadores profesionales", indicó el convaleciente líder, de 82 años.

La cuestión del profesionalismo es uno de los temas a debate entre la afición, que se entretiene especulando sobre cuál de sus jugadores sería el mejor pagado en Grandes Ligas y comenta que ya algunos "han sido tasados por los Yanquis de Nueva York".

"No se rompan más la cabeza. El terreno es el que determina", aseguró Jorge Luis, un aficionado de 61 años, que llegó al Parque Central para discutir sobre cuál de los pitchers de la isla tiene el mejor promedio de juegos ganados y perdidos en la historia del béisbol.

"A los cubanos nos da lo mismo hablar de la pelota de 1981 que de la de 2020. Una cosa no cambia. Podemos perder en cualquier cosa, pero en la pelota no", apuntó.