El descenso del Sella que no se ve: drogas, alcohol y pis


RTPA retransmite el Descenso del Sella

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El Descenso del Sella celebra su 75 edición

Rectificación de lainformacion.com sobre las fotos que acompañaban este reportaje. "Es más fácil conseguir drogas que hielo. Para ir a por hielo tengo que ir allí al fondo (señala un puesto al final de la calle) mientras que de camino puedo conseguir droga aquí y allí", dice un joven de unos 25 años al que vamos a llamar Luis porque no quiere que le reconozcan sus padres.¿Exageración? Estamos en Arriondas, Asturias, el pueblo donde cada año tiene lugar el descenso del Sella. Hay una parte lúdica y deportiva compuesta por cientos de canoas que descienden la corriente del famoso río en el primer sábado de agosto después del día 2. Pero también hay otro Sella. Es la cara oculta, aunque para muchos está a la vista de todos, compuesta por drogas prohibidas, alcohol, borracheras y gente orinando en la calle.Los botellones están por todos lados, en plazas, calles, parques y aparcamientos. No es nada difícil ver a gente fumando porros, y los hay que presumen de haberse metido de todo, desde pastillas a cocaína. El sábado la fiesta grande se traslada a Ribadesella, donde acaba el descenso.Bienvenidos al Sella.Hay más bebida con y sin alcohol en Arriondas que agua en el Sella, al que miran los habitantes de este pueblo asturiano con enorme cariño y también algo de preocupación. Cada año el caudal es un poco menor… y la fiesta un poco mayor. Por doquier se ven jóvenes que cargan con bolsas con alcohol, refresco y hielos. El toque asturiano lo da la sidra, que corre a raudales y se escancia con mayor o menor fortuna y estilo.Arriondas es una localidad de 3.500 habitantes que el día del descenso pasa a tener unos 80.000, según desvela un agente de la policía local. El eco de las fiestas atrae a muchos jóvenes, y no tan jóvenes, con ganas de pasarlo de maravilla, y cuantos más días mejor. Martín y 'Pepo' son dos de estos visitantes, en su caso ya unos veteranos. "Nos hemos juntado unos 40 en el cámping. Yo es el sexto año que vengo", dice 'Pepo', que, junto a su tienda de campaña, desvela que de jueves a domingo se dejará unos 300 euros, incluido el cámping, la comida y la bebida.Comparación con los sanferminesMartín hace una comparación con otra de las grandes fiestas de la piel de toro, los sanfermines. "Las fiestas de San Fermín son más a lo grande, pero aquí hay mejor rollo, te lo pasas mejor", dice. Para que exista ese buen rollo quizá sea necesaria la amplia representación policial como elemento disuasorio, porque Martín dice que no ha visto una pelea en seis años. Trescientos Guardias Civiles hacen horas extras y velan por que la fiesta transcurra sin problemas, y también otro buen número de agentes municipales.En el centro de salud también notan un mayor volumen de trabajo. "Desde las tres de la tarde hasta ahora (21:25) hemos tenido 11 incidencias. Son pocas y sólo una ha sido por alcohol y, curiosamente, ha sido de un señor mayor de aquí", dicen un médico del centro de salud, que añade que "a partir de las 2 se dispararán las incidencias por alcohol, drogas, peleas…"Imposible que no las haya con tanta gente reunida y tanto alcohol y drogas en el ambiente aunque Martín y 'Pepo'no las hayan visto.Han disminuido las incidencias respecto al año anterior en el mismo periodo de tiempo, que fueron unas 20, aunque el mismo médico espera una cifra de 80 incidencias en total hasta la mañana del sábado, igual que en 2010. Un año antes, la cifra se disparó hasta las 200.Beneficios para el puebloTambién trabajan a destajo muchos establecimientos. Las calles se llenan de terrazas que ponen las mismas tiendas para aprovechar las fiestas. En la panadería y confitería Mon, Manuel, uno de los dependientes, explica que van a estar "abiertos todo el viernes hasta las tres de la tarde del sábado". Ese maratón laboral poniendo copas y refrescos en la calle tiene un premio, "entre 1.000 y 2.000 euros". Manuel cuenta que el descenso del Sella supone un "buen empujón" a la economía local, pero que no viven de él todo el año.Cuando se bebe mucho, hay que evacuar lo ingerido, y desgraciadamente muchos no lo hacen donde deben. Arriondas se convierte en un urinario gigante con chicos y chicas meando en cualquier parte. Paredes, árboles, arbustos, portales, entre dos coches… Todo vale… menos los servicios portátiles, que son pocos para tanta gente, pero encima están infrautilizados. No hay colas delante de ellos por extraño que parezca.Es el otro descenso del Sella, una de las grandes fiestas de España, que cada vez cobra más fama, igual que el evento deportivo.