La Vuelta de Armstrong sin Armstrong

  • Valladolid, 27 (EFE).- Lance Armstrong pasó fugazmente por la Vuelta Ciclista a Castilla y León como los coches de los americanos pasaron por Villar del Río en Bienvenido Mr. Marshall, pero ésta ha seguido siendo la Vuelta de Armstrong, aunque sin Armstrong.

Valladolid, 27 (EFE).- Lance Armstrong pasó fugazmente por la Vuelta Ciclista a Castilla y León como los coches de los americanos pasaron por Villar del Río en Bienvenido Mr. Marshall, pero ésta ha seguido siendo la Vuelta de Armstrong, aunque sin Armstrong.

Al día siguiente de su caída y posterior abandono se marcharon varios medios de comunicación internacionales. Las productoras estadounidenses y Associated Press tomaron el martes el camino de vuelta en la Vuelta, aunque tenían reservado alojamiento hasta anoche, en Puebla de Sanabria.

El diario francés L'Equipe desplazó a cuatro redactores de los que tres regresaron a su país el pasado martes. La Gazzetta dello Sport y la agencia alemana DPA tampoco terminaron la Vuelta.

Y es que casi todo lo que tenía repercusión mundial sucedió el primer día, cuando el corredor estadounidense, que ganó siete veces el Tour de Francia sin un rasguño, "besó" el suelo en tierras palentinas al verse implicado en una caída durante la primera etapa.

Entre las localidades de Antigüedad y Cevico Navero, el ciclista del Astana se dio "un porrazo" y puso punto final a su participación en una prueba en la que había generado una expectación extraordinaria.

El estadounidense se vio implicado en una caída multitudinaria y con su abandono la carrera perdió parte de su lustre y, sobre todo, el morbo de comprobar cómo se organizaría el Astana con la presencia de Armstrong y el último vencedor de Giro y Vuelta a España, Alberto Contador.

En la competición, que finaliza hoy, aún quedaban corredores de la talla de Carlos Sastre, Alejandro Valverde, Denis Menchov o Levi Leipheimer, además de Contador, pero ya nada era igual respecto a la atención de los medios de comunicación que amplificaban, y de qué manera, el eco de la ronda castellano y leonesa.

Armstrong fue trasladado después de su "costalada" al Hospital Clínico Universitario de Valladolid y allí se confirmó que sufría "una fractura de la clavícula derecha", según desveló la prueba diagnóstica a la que fue sometido.

Esa tarde, en las puertas de la entrada a Urgencias del Hospital Clínico vallisoletano se vivieron situaciones sumamente peculiares al mezclarse los enfermos del hospital y sus familiares, con una noticia-suceso de notable repercusión internacional.

La gente se apiñaba nerviosamente y algunos interpelaban al sujeto de al lado con semblante de pasmo y asombro: pero... ¿qué pasa aquí? Decenas de periodistas con libretas, grabadoras y cámaras en ristre invadieron el acceso a Urgencias y la cosa adquirió cierta tensión cuando salió Armstrong, quien rehusó"servirse" de una puerta más discreta.

No cabían tantos periodistas en tan poco espacio, pero uno de los tipos mejor colocadas no era precisamente un enviado especial del New York Times. Era un señor cincuentón que había ido a que le miraran un dolor de garganta y con una habilidad "ratonera" se había plantado allí, ¡a medio metro de Armstrong!. Su cara de despistado y su posible faringitis no le impidieron pisar un terreno privilegiado para cualquier profesional de la información.

Tras ese primer día todo se ha ido diluyendo. El Astana bloqueó la carrera y la emoción no ha sido tal, ya que ni la contrarreloj de Palencia, ni la llegada al Alto de San Isidro, ni la subida a la Laguna de los Peces en Zamora propiciaron grandes diferencias o cambiaron drásticamente el estado de las cosas. Ya para entonces Armstrong estaba en Texas, pero ésta seguía siendo su Vuelta.

José Anselmo Moreno