El lado oscuro del hockey


El hockey es uno de los deportes con más tradicion en Canadá

El hockey es uno de los deportes con más tradicion en Canadá

Apenas habían pasado tres segundos desde del comienzo del partido. Kevin Westgarth, de los Monarchs de Manchester, y Garrett Klotz, de los Phantoms de Filadelfia, protagonizaron el pasado mes de enero uno de los incidentes más graves durante un encuentro de la Liga Americana de Hockey. Ambos miden más de 1.90. Se miraron, se quitaron los guantes y comenzaron a pegarse. El incidente podría ser la revancha por una pelea anterior de Westgarth con otro jugador de los Phantoms. Ni el público ni los entrenadores se mostraron sorprendidos.

Los canadienses tienen una reputación casi irritante de ser modelos de tolerancia y cortesía. Sin embargo, el hockey enseña el lado más violento de los aficionados y jugadores. El combate fue rápido y brutal. Westgarth lanzó tres puñetazos que dejaron a su rival en el suelo, inconsciente y con convulsiones. Salió del hospital al día siguiente y describió la paliza como "terrible". Pero prometió que volvería a las andadas. Su madre criticó a los medios por mostrar una y otra vez imágenes de la pelea. La lucha "ha sido de alguna manera glorificada", dijo a un periódico local.

Esencia

Antes de que Klotz abandonara la pista en una camilla, Canadá ya estaba inmersa en un intenso debate sobre la violencia del hockey. Don Sanderson, de 21 años, había fallecido tres semanas antes al golpearse su cabeza contra el hielo durante otro partido.

Una encuesta determinó que el 54 % de los canadienses quería que se prohibieran las peleas en los partidos de hockey. Sin embargo, un 68 % de quienes se declaran seguidores habituales del deporte deseaban que continuaran. Los comentaristas deportivos de TV han llegado a decir que sin las luchas el juego perdería su esencia.

En las competiciones norteamericanas, los deportistas únicamente se arriesgan a una sanción de cinco minutos en el banquillo por pelear, aunque los árbitros no permiten el uso de los palos ni que los suplentes se incorporen a la refriega. Los llamamientos a controlar la violencia en el deporte nacional canadiense son casi tan antiguos como el propio juego, pero la violencia entre jugadores ha aumentado un 24 % en la actual temporada de la Liga Nacional de Hockey.

Peleas “más seguras”

Gary Bettman, comisario de la NHL, aportó una respuesta previsible. "No creo que haya ganas de acabar con las peleas", declaró a los periodistas. A cambio, prometió revisar "las normas" para hacer que las peleas "sean lo más seguras posible".

El anuncio de Bettman llegó cuando los comentaristas del programa de la televisión Hockey Night se dedicaban a ridiculizar los llamamientos a acabar con las riñas. Mike Milbury y Don Cherry, ex entrenadores de la NHL, declararon que la prohibición se traduciría en una "homosexualización" del deporte. Un grupo que representa a gays y lesbianas solicitó al canal una rectificación; la emisora se negó a hacerlo.

Nada de esto sorprende a Stacy Lorenz, profesor de la Universidad de Alberta que ha estudiado la violencia en el hockey. "Es parte del juego", señala como justificación. Un ensayo de 2006 en el Journal of Canadian Studies, del cual Lorenz es uno de los autores, argumentaba que "la violencia en el hockey respondía a una necesidad social y ayudaba a los canadienses a definir y desarrollar una masculinidad significativa".

"Los elementos primitivos en deportes como el hockey han ayudado a neutralizar el temor a que el exceso de civilización convierta al hombre en un ser débil, afeminado y excesivamente sofisticado", concluía Lorenz.