Alberto López, un portero "hambriento" a los cuarenta años

  • Valladolid, 21 may (EFE).- El portero del Real Valladolid Alberto López, el jugador más veterano de la Liga española, admite, durante una entrevista a Efe, su "hambre" por mantener en cada entrenamiento, en cada partido, la "fiabilidad" que ha cimentado su carrera, la cual continúa dilatándose con 40 años recién cumplidos.

Alberto López, un portero "hambriento" a los cuarenta años

Alberto López, un portero "hambriento" a los cuarenta años

Valladolid, 21 may (EFE).- El portero del Real Valladolid Alberto López, el jugador más veterano de la Liga española, admite, durante una entrevista a Efe, su "hambre" por mantener en cada entrenamiento, en cada partido, la "fiabilidad" que ha cimentado su carrera, la cual continúa dilatándose con 40 años recién cumplidos.

"Todavía tengo mucho hambre por jugar cada domingo, por venir a entrenar e intentar mejorar, aunque la edad también me ha dado tranquilidad a la hora de vivir otras situaciones que parece que no tienen salida", indica Alberto (20 de mayo de 1969, Irún -Guipúzcoa-), quien se considera "un afortunado por vivir algo bonito cada día" en su "profesión".

Este cancerbero vasco no esconde, más bien su rostro dibuja una perenne sonrisa, que ha "disfrutado mucho" de ella, aunque, obviamente, también se ha visto obligado a adaptarse a las circunstancias, a las penurias que rodean el ingrato oficio de cancerbero. ¿Lo peor? "No jugar. Estar en el banquillo", dice. ¿Lo mejor? "La Liga de Campeones" que jugó con la Real Sociedad.

"Cada año he encontrado retos para no estancarme y no entrar en la rutina, para seguir jugando a esta edad y encontrar cosas bonitas", subraya Alberto, quien se muestra "orgulloso" de mantener un hueco en una Liga "tan competitiva y en la que nadie regala nada". El secreto: "Cuidarse, tener intensidad y ganas", puntualiza.

Debutó en 1993 de la mano del técnico galés John Benjamin Toshack y con su equipo del alma, la Real Sociedad, conjunto que en el que forjó sus cualidades y en el que exhibió, a su juicio, su principal virtud, "la regularidad", señala, durante los trece años en los que jugó en el bloque donostiarra (siete de ellos ininterrumpidamente) y otro como titular con el Valladolid en Segunda División.

"Creo que he sido y soy un portero mejor o peor técnicamente, pero que ha cometido pocos errores, algo muy importante en este oficio. Un guardameta fiable para los compañeros que miraban hacia atrás", analiza con frialdad, sin alardear.

No le hace falta, ya que según el director Deportivo del Real Valladolid y ex guardameta, Roberto Olabe, que compartió vestuario con Alberto durante seis años, el portero irundarra le deja hoy la misma sensación que cuando le conoció: "La de un jugador que, sin aspavientos y con trabajo, encarna a la perfección la imagen de un deportista profesional".

Guardametas como el italiano Dino Zoff (41), el inglés Peter Shilton (48) o el alemán Toni Schumacher (42), son algunos ejemplos de futbolistas retirados que han demostrado que la portería no "quema" tanto como otras demarcaciones. Otros ilustres veteranos que siguen en activo como el colombiano René Higuita (45) o el Holandés Edwin Van der Sar (39) también cercioran esta teoría.

No en vano, y a pesar de que sufrió en sus carnes un momento "deportivamente duro" cuando la Real Sociedad decidió prescindir de sus servicios, algo que le hizo replantearse "muchas cosas", según narra, todavía no se pone fecha de caducidad, aunque eso es algo no depende de él, ya que finaliza contrato con el Real Valladolid el 30 de junio.

"Se hace camino al andar y he demostrado que, cuando opté por continuar con 37 años, porque creía que tenía cuerda para rato, tomé la decisión correcta. No sé lo que pasará. Lo normal es que se acabe este año, pero me gusta tomar las decisiones según vienen, aunque no me veo probando otra aventura lejos de aquí", asegura.

En este sentido, Alberto comenta: "Si después de que acabe el plazo de inscripción no hay nada, me dedicaré a mi familia, a jugar al tenis y, quién sabe, lo mismo sale algo para seguir vinculado al fútbol".

Mientras tanto, alternará su sempiterna sonrisa con su profesionalidad, así como aprovechará sus ratos libres para llevar "una vida normal" y colmar su "inquietud cultural", detalla, la misma que le ha llevado a conocer a fondo el patrimonio de Castilla y León y su gastronomía a lo largo de estos años en Valladolid.