Bayern Múnich 4-0 Barcelona: ¿Se equivocó Tito Vilanova al no hacer más cambios?

  • El entrenador del Barcelona no movió el banquillo hasta el minuto 83

  • Vilanova sentó a Pedro y sacó a Villa, pero ¿era demasiado tarde?

  • Messi estuvo actuando como si hubiera desaparecido durante 90 minutos.

A contrapié

A contrapié

Enésimo duelo entre Iniesta y Schweinsteiger

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Robben perdonó nada más empezar

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Esos locos bajitos

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Ni un centímetro de regalo

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Messi, siempre acompañado

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Diez campeones del mundo pero solo uno del Bayern

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¿En el Calderón?

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El histórico peligro aéreo de los alemanes

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Müller 'abre la lata'

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No llegó Valdes

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Un gran equipo

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Tensa calma de Tito

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'EuroTorpedo' Müller

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Poco Messi, poco Barça

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O Messi o el balón; los dos no

O Messi o el balón; los dos no

Javi también lo intentó

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Sólo una

Sólo una

El Bayern se puede ahorrar un asiento

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La asistencia

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El 'presi' se une al mosaico

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Unos cuantos hinchas más

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Los tanques alemanes

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Neuer lo celebra solo

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Mario Gómez lo complica todo

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Mario agradeció el regalo

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Valdés pide fuera de juego... y con razón

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Colocando y recolocando

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Jupp Heynckes también vio las manos

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Más vale una imagen que mil palabras

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Amarilla para Bartra

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Robben marca el tercero

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¿Hubo falta?

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Müller da la puntilla

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Neuer evita el gol del Barcelona

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Bartra perdona dos

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Acabó desesperado

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La remontada está muy difícil

La remontada está muy difícil

Celebración del Bayern sobre el campo tras ganar al Barcelona

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El último partido ante lo suyos

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Y al cuarto, Heynckes sonrió

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Nunca lo había hecho tanto

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El nuevo 'look' de Piqué

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Ulrich Hoeneß, el oscuro protagonista del partido

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Lo reconoce pero no dimite

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Lo que ha unido el fútbol...

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Con confianza, que no confiados

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A por la quinta

A por la quinta

¿Qué hubiera pasado en España?

¿Qué hubiera pasado en España?

Barriendo para casa

Barriendo para casa

Hasta los mejores entrenadores hacen cosas incomprensibles. Veamos lo que pasó en el minuto 65 del partido entre el Bayern y el Barcelona. O lo que no pasó.

Los muniqueses ganaban 2-0. A esas alturas, todos los ojos se dirigían a Tito Vilanova para comprobar si iba a realizar cambios. Pero allí estaba todo su equipo en el banquillo. ¿Y en la banda? No había nadie calentando.

Tampoco fue la noche del mejor jugador del mundo. Messi estuvo en el campo desde el primer minuto; pero el tiempo pasaba y el argentino no tiraba ni una sola vez a portería. Lo mismo ocurría con Alexis. Era un hombre que deambulaba dentro del área. Por fin, Tito Vilanova salió de su trance: le cambió de posición y le puso a la derecha. Pedrito ocupó la parte izquierda. ¿Era ese realmente el cambio que necesitaba el Barcelona?Algunos jugadores estaban desfondados y requerían un sustituto. Jordi Alba era uno de ellos: recorrió un montón de kilómetros para sacar los cañonazos que los jugadores del Bayern disparaban desde lejos. Pero su entrenador ni reaccionaba.Otros que no lograban acoplarse al 'tempo' del partido eran Andrés Iniesta y Xavi. Los directores de orquesta habían extraviado la batuta en los vestuarios y no lograban coordinar a sus músicos. En resumen: el juego del Barça no era música celestial.

Lo más sorprendente de estos desafinos orquestales es que los azulgrana mantenían la posesión del balón, y hasta llegaron a mantenerlo un 64% del tiempo. Pero el primer remate a puerta llegaba de un defensa en el minuto 69. Bartra disparó pero el portero de Bayern, Neuer, desbarató esa hermosa oportunidad. ¿Por qué no reaccionó Tito Vilanova hasta el 4-0?En el minuto 70 la desesperación de los aficionados del Barcelona se podía escuchar en toda Alemania: dos minutos más tarde, Müller bloqueaba a Jordi Alba (lo del árbitro no tiene nombre), y Robben fulminaba al Barça con el 3-0. ¿Y Tito? Sin reaccionar...

En el 77, David Villa empezó a calentar. Algo es algo, pensarían los aficionados. Pero ya era demasiado tarde para dar la vuelta al marcador. El delantero asturiano iba a sutituir a Pedro. Qué lástima para el canario pues en los últimos partidos actuaba como uno de los salvadores del equipo. Villa pisó el cesped en el minuto 83,...un minuto después del 4-0 de Müller. Por cierto: antes de marcar ese gol, Müller propinó un pisotón a Dani Alves que le dejó cojeando.

¿No se atrevió a cambiar a Messi?

Muchos se preguntarán por qué no se cambió a Alba, a Xavi, a Iniesta... No. La pregunta debía ser si Messi estaba realmente dando todo su potencial. Probablemente no estaba al ciento por ciento, pero el técnico no podía dejar a su estrella en el banquillo. Es cierto que el argentino podía sacar su calidad en cualquier momento, pero estuvo deambulando durante todo el partido, incluso parecía que le daba miedo arrancar.

Para colmo, si algo se podía hacer mal se hizo peor. Jordi Alba vio la tarjeta amarilla en el minuto 88, por tirar un balón a la cara a Robben. Se perderá el partido de vuelta. El Barcelona estaba totalmente fuera de juego, corría como "gallo sin cabeza" y la perdía con faltas innecesarias.

La humillación para el Barcelona fue terrible. Un serio correctivo. Es la tercera goleada que encajan: perdió en la temporada 94 por 4-0 ante el Milán y en el 97 ante el Dinamo de Kiev 0-4.

Un borrón en la libreta de Tito Vilanova.