Doce ciudades brasileñas festejan el Mundial 2014 como una victoria en la final

  • Río de Janeiro, 31 may (EFE).- Doce ciudades brasileñas celebraron hoy sin mesura la indicación de la FIFA para acoger partidos del Mundial 2014, como si se tratara de los festejos por el triunfo en una final de una Copa del Mundo.

Río de Janeiro, 31 may (EFE).- Doce ciudades brasileñas celebraron hoy sin mesura la indicación de la FIFA para acoger partidos del Mundial 2014, como si se tratara de los festejos por el triunfo en una final de una Copa del Mundo.

Las fiestas más exultantes se vivieron precisamente en las ciudades en las que se albergaban más dudas sobre su elección y que temían ser una de las cinco urbes descartadas.

En ellas, la expresión de júbilo de los vecinos brindaron estampas más típicas del Carnaval que de un domingo de fútbol, con bandas de música en cada esquina, cervezas en cada mano y alegría por doquier.

Manaos, capital del estado de Amazonas, lo celebró con un concierto de la popular banda brasileña Jota Quest, espectáculos de samba y representaciones de festivales tradicionales, que tomaron el estadio Vivaldao, que hoy estaba vacío puesto que el mejor equipo de la ciudad juega en la cuarta división, que aún no ha comenzado.

Las principales urbes del noreste del país se echaron a la calle bien temprano para disfrutar las numerosas fiestas, conciertos y actos de todo tipo que arrancaron antes incluso de que se anunciara la decisión de la FIFA.

En Salvador, capital del estado de Bahía, los festejos corrieron a cargo de la banda de percusión Olodum, que tomó el centro histórico de la capital negra de Brasil, mientras que varias bandas tocaban en el estadio Barradao, que sin embargo, no será el elegido para los partidos.

La fiesta, regada con cerveza, se adueñó de las calles y plazas de Cuiabá, capital del estado de Mato Grosso, que parecía una de las ciudades en las que la alegría se llevó más al desenfreno, puesto que venció por un estrecho margen a su vecina Campo Grande, que presentaba un proyecto parecido.

En ciudades como Río de Janeiro o Sao Paulo, en las que se tenía la decisión como segura, los actos se limitaron a los estadios que acogerán partidos del Mundial, que se engalanaron para la ocasión.

El Morumbí de Sao Paulo ofreció una espectacular e inusitada estampa de color amarillo, puesto que el club homónimo que lo regenta abrió sus puertas gratis y regaló a sus aficionados camisetas 'verde-amarillas' para evocar los triunfos de la selección más laureada de la historia del fútbol.

En Maracaná, los aficionados que acudieron a ver el debut de Adriano con la camiseta del Flamengo ondearon banderas de Brasil y disfrutaron cuando el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, apareció en las pantallas gigantes bromeando, diciendo que era "una sorpresa" encontrar a Río en la lista de las elegidas.