El Maracaná espera la segunda final mundialista para cambiar su historia

  • Río de Janeiro, 31 may (EFE).- El Maracaná, el legendario estadio que en 1950 fue escenario del 'Maracanazo', la mayor humillación sufrida hasta hoy por el fútbol brasileño, tendrá 64 años después la oportunidad de pasar esa página oscura de su gloriosa historia con la final del Mundial de 2014.

El Maracaná espera la segunda final mundialista para cambiar su historia

El Maracaná espera la segunda final mundialista para cambiar su historia

Río de Janeiro, 31 may (EFE).- El Maracaná, el legendario estadio que en 1950 fue escenario del 'Maracanazo', la mayor humillación sufrida hasta hoy por el fútbol brasileño, tendrá 64 años después la oportunidad de pasar esa página oscura de su gloriosa historia con la final del Mundial de 2014.

El vetusto estadio Jornalista Mario Filho, conocido como Maracaná por las aves que habitaban la zona de Río de Janeiro donde fue construido, es uno de los doce escogidos hoy para el segundo Mundial en suelo brasileño y seguramente albergará, por la leyenda que lo rodea, el partido que definirá el título, como ocurrió el 16 de julio de 1950.

Ese día quedó grabado en la memoria colectiva brasileña por la "tragedia" que supuso para un país entero perder en su patio la primera copa Jules Rimet ante el vecino Uruguay en la final de un Mundial que había organizado para ganar y que entregó por 1-2.

Pero el Maracaná, "templo del fútbol", ha sido testigo también de acontecimientos como el debut con la selección nacional de Edson Arantes do Nascimento 'Pelé' (1957) y de su gol número mil, así como de las magistrales jugadas y goles de astros como Garrincha, Didí, Leonidas, Zagallo, Roberto Dinamita, Zico y Romario, para citar algunos.

Para su segunda final mundialista el coloso lucirá muy distinto de aquel escenario que en 1950 recibió 199.854 personas para el partido con Uruguay, un récord que ningún partido batirá jamás.

El Maracaná fue reformado para los Juegos Panamericanos de 2007 y su capacidad, que ya había sido reducida, fue fijada en 87.101 lugares, de los cuales se recortarán otros mil como parte de su adecuación para el Mundial.

Y si la final parece "reservada" para el Maracaná, la inauguración está "cantada" para el Morumbí de Sao Paulo, sede del club homónimo, que ha conquistado en su césped tres títulos de la Copa Libertadores y seis del Campeonato Brasileño.

Inaugurado en 1960 cuando todavía estaba en obras, el Morumbí también ha pasado por reformas y, para adaptarse a las normas de la FIFA, fijó su capacidad en 80.000 asientos que para el Mundial serán cerca de 70.000.

Otro grande será el Mineirão de Belo Horizonte, sede de los clubes Cruzeiro y Atlético Mineiro.

Inaugurado en 1965, el Mineirao tiene capacidad para 74.300 personas y es uno de los escenarios en los que la Copa seguramente se extenderá hasta las semifinales.

Por los partidos decisivos compiten también el Beira-Río de la sureña Porto Alegre y el Nacional de Brasilia, la capital federal.

El primero, con aforo para 60.000 personas, es la casa del Internacional de Porto Alegre desde 1969, mientras que el segundo, con 71.000 lugares, no tiene un equipo titular y será sometido a una amplia reforma para el Mundial que incluye hasta cambio de nombre, de Mané Garrincha por Nacional.

Sin tanta historia para contar, nuevos y viejos, otros siete estadios entrarán para la historia de los mundiales.

El Arena da Baixada, considerado hoy como el más moderno de América Latina, será la sede en Curitiba, la capital de Paraná.

Concebido como un escenario multiuso y patio del Atlético Paranaense, fue inaugurado en 1999 y puede recibir a 41.300 personas.

En la primera fase el Mundial se repartirá por todo el territorio brasileño y entre los estadios de la tórrida región nordeste destaca el Cidade Copa, que será construido en Recife y albergará a 46.100 personas.

Igualmente nuevo será el Estadio das Dunas en Natal, la ciudad más oriental de Brasil y capital de Río Grande do Norte, que tendrá 45.000 lugares.

Salvador aportará el Fonte Nova, un escenario que estuvo a punto de quedar marginado del Mundial por la tragedia ocurrida el 25 de noviembre de 2007 cuando siete aficionados murieron al derrumbarse parte de un graderío.

El Gobierno del estado de Bahía, que llegó a plantearse la posibilidad de construir uno nuevo, optó finalmente por remodelar la vieja construcción de 1951 y reducir su capacidad para 55.000 lugares.

La primera fase también tendrá partidos en el estadio Castelão, de Fortaleza, capital de Ceará, que también pasará por una amplia reforma para adecuarse a las normas de la FIFA, lo que incluye una reducción de su capacidad de los 60.000 lugares actuales a 50.000.

La Amazonía también se rendirá al fútbol pues el hoy cuarentón 'Vivaldão', de Manaus, está llamado a ser sede al menos en la primera fase con los 46.000 asientos que tendrá después de la reforma a la que será sometido.

Un aforo similar tendrá el 'Verdão', de Cuiabá, capital del agroindustrial estado de Mato Grosso, que con una reforma recortará 5.000 de los 45.000 asientos que tiene actualmente.