La afición atlética abroncó a jugadores y directiva en el Vicente Calderón

  • Madrid, 5 abr (EFE).- La afición del Atlético de Madrid, que hoy, domingo, perdió de forma clara ante el Osasuna (2-4) en el Vicente Calderón, en encuentro correspondiente a la vigésima novena jornada de liga, abroncó durante la segunda parte del partido a sus jugadores y a la directiva del club madrileño.

La afición atlética abroncó a jugadores y directiva en el Vicente Calderón

La afición atlética abroncó a jugadores y directiva en el Vicente Calderón

Madrid, 5 abr (EFE).- La afición del Atlético de Madrid, que hoy, domingo, perdió de forma clara ante el Osasuna (2-4) en el Vicente Calderón, en encuentro correspondiente a la vigésima novena jornada de liga, abroncó durante la segunda parte del partido a sus jugadores y a la directiva del club madrileño.

Sobre todo a raíz del 1-3, obra del uruguayo Walter Pandiani en el segundo minuto de la reanudación -gol que encarrilaba la que a la postre fue la primera victoria de la temporada fuera de su casa del Osasuna-, el público del Calderón comenzó a manifestar su disgusto con la situación, en una jornada en la que el Atlético pudo haber acortado puntos respecto al Villarreal (que perdió el sábado en Almería) y haberse despegado del Deportivo (que lo hizo hoy ante el Espanyol en Barcelona).

La grada se enfadó con los futbolistas locales y en el Calderón se escucharon gritos como "Jugadores, mercenarios" y "Esta camiseta no os la merecéis", en alusión a los integrantes de la plantilla atlética.

La directiva tampoco se salvó de la reprimenda del respetable, que, además, ovacionó el cuarto gol del Osasuna, obra del iraní Massoud Shojaei, que culminó en el 1-4 una brillante acción individual.

La afición pidió también la salida del presidente, Vicente Cerezo, "del Calderón" y manifestó su malestar con la familia Gil, antes de resignarse, ante la evidencia de la clara derrota.

Los atléticos apenas celebraron el segundo gol local, obra de Pablo, y se tomaron a chirigota algunas acciones de sus propios jugadores, aplaudiendo fallos de los mismos en el tramo final del encuentro.