Lángara, el vasco que deslumbró a los argentinos hace 70 años

  • Buenos Aires, 20 may (EFE).- De película. Así fue el debut del delantero vasco Isidro Lángara con la camiseta del San Lorenzo argentino hace setenta años, el 21 de mayo de 1939, cuando marcó cuatro goles ante el River Plate en menos de media hora.

Lángara, el vasco que deslumbró a los argentinos hace 70 años

Lángara, el vasco que deslumbró a los argentinos hace 70 años

Buenos Aires, 20 may (EFE).- De película. Así fue el debut del delantero vasco Isidro Lángara con la camiseta del San Lorenzo argentino hace setenta años, el 21 de mayo de 1939, cuando marcó cuatro goles ante el River Plate en menos de media hora.

Aquel hecho formidable obligó a que fuera destacado en capítulos aparte por quienes se dedicaron a recrear la historia del fútbol argentino en numerosas obras a través de los tiempos.

El muchacho nacido en Pasajes Ancho y criado en Andoain llegó al club azulgrana del barrio porteño de Boedo procedente de México, recomendado por otro vasco que ya comenzaba a triunfar en el equipo, el bilbaíno Ángel Zubieta, de Galdacano.

El River Plate era uno de los mejores equipos de aquella época y atrajo a una multitud el anuncio del debut del "amigo de Zubieta", aquel delantero que había participado en el Mundial de 1934 con la selección española que venció a Brasil por 2-1 con un tanto suyo.

Rápidamente se dieron a conocer sus antecedentes. En su adolescencia había jugado en los campos de Tolosa y de Rentería hasta ser fichado por el Real Oviedo, que entonces participaba en los torneos de Liga de la Segunda División.

Sus goles lo llevaron a la Primera en la temporada 1933/34. Con 47 tantos fue el gran goleador de una delantera integrada por Casuco, Gallart, Herrerita y Emilín. Pasó a la fama cuando con siete goles suyos el Oviedo venció al Atlético de Aviación (Atlético de Madrid desde 1947) por 7-1.

A pesar de que su equipo participaba en la segunda categoría, Lángara debutó en la selección de España en 1932. Después, durante la Guerra Civil, se exilió junto con otros jugadores vascos en México.

Llegó a Buenos Aires, participó en tres entrenamientos y aquel domingo del otoño austral hizo su gloriosa presentación en el recordado estadio el Gasómetro.

A los siete minutos el San Lorenzo ganaba por 1-0 con un gol suyo. Lo marcó con el hombro, lejos del alcance del portero uruguayo Juan Bautista Besuzzo.

Seis minutos después igualó Carlos Peucelle para los riverplatenses y entre los 15 y los 35 de aquel fenomenal primer tiempo Lángara se arrojó de cabeza en la historia de San Lorenzo y el fútbol argentino.

Se cumplía un cuarto de hora de juego, el extremo Beristain lanzó un centro al medio del área del River, titubeó el zaguero Cuello y el vasco metió el balón en la portería junto a un palo.

A los 21 terminó un contragolpe de su equipo con un patadón que tensó al máximo la red y cuando faltaban cinco minutos para que terminara la primera parte de aquel fenomenal partido le llegó una pelota que tardaba en bajar, le dio con la rodilla y otra vez salió corriendo a celebrar.

La afición azulgrana deliraba sobre los temblorosos graderíos de madera. Terminaba el partido y Rongo marcó el segundo tanto del River con un penalti: 4-2.

El célebre periodista 'Fioravanti' (Joaquín Carballo Serantes) expresó en aquellos días en el diario La Razón: "El vasquito, modesto, sencillo, sudando una nobleza que le viene de raza, no hizo alarde alguno de suficiencia en los días previos a la hazaña del domingo. Ni una palabra que pudiera inferir vanidad se escuchó salir de sus labios"

"Debemos afirmar que la realidad ha superado aún los cálculos más alegres y que esos cuatro golazos del nuevo preclaro ciudadano del barrio de Boedo le han abierto de par en par las puertas de la popularidad en esta patria generosa, que lo saludó como si fuera la suya", añadió.

Lángara jugó cuatro temporadas en el San Lorenzo, marcó 110 goles y fue uno de los grandes ídolos de todos los tiempos en el club. Después se radicó en México, volvió a Oviedo y murió a los 80 años en 1992, en Guipúzcoa. Un sector de palcos del estadio el Gasómetro, demolido en 1983, tenía su nombre.