Víctor Muñoz, cuatro equipos en cuatro años

  • Getafe (Madrid), 27 abr (EFE).- La destitución de Víctor Muñoz hoy como entrenador del Getafe viene a cerrar una etapa de apenas diez meses al frente de un equipo que era el cuarto en prácticamente cuatro años, pues antes dirigió al Zaragoza, Panathinaikos y Recreativo de Huelva.

Getafe (Madrid), 27 abr (EFE).- La destitución de Víctor Muñoz hoy como entrenador del Getafe viene a cerrar una etapa de apenas diez meses al frente de un equipo que era el cuarto en prácticamente cuatro años, pues antes dirigió al Zaragoza, Panathinaikos y Recreativo de Huelva.

El currículum de Víctor como técnico no está lleno de grandes éxitos. Su primer equipo en Primera División como entrenador fue el Villarreal, en el año 2000. Antes, dirigió en Segunda a Lleida, Logroñés y Mallorca, club en el que se estrenó como entrenador en 1995. Desde entonces, ha logrado una Copa del Rey y una Supercopa con el Zaragoza. En 14 años, dos títulos.

Hasta su marcha como técnico del Zaragoza, en mayo de 2006, al hacer el club uso de una cláusula contractual que le permitía a ello, sus proyectos solían durar más de una temporada; pero desde que salió del conjunto maño, Víctor ha encadenado un traspié tras otro.

Primero fue el Panathinaikos, donde aguantó siete meses y jugó la final de la Copa griega. El trofeo se lo adjudicó el Larisa y en el mes de mayo, pocos días después, dejó de ser su entrenador.

En julio de 2007 fue el Recreativo quien confió en el trabajo de Víctor Muñoz, pero no aguantó hasta el final del campeonato. La entidad andaluza decidió prescindir de sus servicios en la jornada 22 de la temporada pasada cuando el equipo marchaba penúltimo en la clasificación.

En el presente curso fue el Getafe el club que decidió apostar por el técnico aragonés. En su presentación, Víctor aseguró que para él iba a ser "importante" que el público del Coliseum Alfonso Pérez disfrutara con el estilo de juego de su equipo. "Quiero que se divierta", dijo el 19 de junio, antes de empezar la pretemporada.

Nueve meses después de esa afirmación, Víctor dejó de ser el entrenador del Getafe. Entre medias, algunos encontronazos con miembros de la plantilla, medidas que muchos en el vestuario, algunos pesos pesados entre ellos, nunca entendieron. Y, sobre todo, un desencuentro con la hinchada del Getafe que casi durante todo el curso pidió la cabeza del aragonés. "¡Víctor vete ya!" fue un cántico recurrente en el Coliseum Alfonso Pérez desde el principio del campeonato.

Pese a ser un obseso del trabajo, Víctor no ha podido cuajar en un proyecto muy goloso. El Getafe, antes de su llegada, era un club en plena expansión. Dos finales de Copa perdidas consecutivas, una actuación en la Copa de la UEFA notable, una economía saneada y "la mejor plantilla de su historia" (palabras de Ángel Torres, su presidente), son datos que han pasado a otro mundo por la situación del Getafe, a un punto del descenso con cinco jornadas por jugar.

Fuentes cercanas al entrenador han asegurado muchas causas probables del fracaso. La última en el tiempo se sentencia con una frase clave: "En el Bernabéu se pasó de la gloria al infierno". El penalti fallado por Javier Casquero, que pudo dar prácticamente la salvación al Getafe, dolió mucho en el vestuario y en el cuerpo técnico.

No sólo aquella pena máxima ha desestabilizado al club madrileño. Otras situaciones no han pasado inadvertidas. La pelea dialéctica de Cosmin Contra con Víctor; la marginación de un clásico del vestuario como Mario Cotelo, uno de los jugadores que más se esfuerzan en los entrenamientos y que no ha jugado ni un minuto; la marcha del "Pato" Abbondanzieri; la insistencia por colocar a futbolistas fuera de su sitio, como Esteban Granero, perdido en la banda derecha; y la poca participación de los veteranos, emblema del Getafe en los últimos años.

Víctor no ha sabido, no ha podido o no le han dejado lidiar con tantos problemas. Por eso, su equipo está casi en puestos de descenso. Y por eso, Ángel Torres lo ha destituido. Las formas de éste no han sido las mejores. En mitad del entrenamiento, sobre el césped, dio la noticia al entrenador. Después se la confirmó en el despacho. Antes, Víctor acabó la sesión. El trabajo, en este caso, le ha hecho libre.