La Liga Árabe celebra mañana su cumbre anual con el conflicto de O.Próximo en el centro de la agenda

MADRID, 29 (EUROPA PRESS) La Liga Árabe celebra mañana en Doha (Qatar) una cumbre de líderes de estado en la que destaca la ausencia de nueve jefes de Gobierno, entre ellos el presidente egipcio Hosni Mubarak, y la aparición a última hora del presidente sudanés, Omar al Bashir. El primero no comparece por sus recelos ante la posibilidad de que la Liga favorezca al grupo islamista Hamás en el conflicto de Oriente Próximo. El segundo acude para ganar apoyos, sabiendo que el deseo de la Liga es convencer al Tribunal Penal Internacional para que aplace el proceso contra el dirigente africano para permitir llevar a buen término el proceso de paz en Darfur. "La decisión de Mubarak demuestra que existen cuestiones de extraordinaria importancia entre Egipto y Qatar que quedan pendientes de resolución", explicó el analista de la cadena qatarí Al Yazira Lamis Andoni. Egipto es un gobierno mediador entre Israel y Hamás en las negociaciones indirectas entre ambos. Pero en realidad, sus simpatías están mucho más orientdas al gran rival del grupo islamista y presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas. Siria y Qatar, por su parte, mantienen una estrecha relación con el movimiento islámico. El secretario general de la Liga, Amr Musa, reconoció a finales de la semana pasada que "existen diferencias entre los miembros de la Liga Árabe", pero se comprometió a "limar las asperezas existentes para desactivar, o al menos reducir, la tensión entre los países miembros.". Ayer, el primer ministro qatarí, Hamad bin Jasem, lamentaba profundamente la ausencia de Mubarak, uno de los líderes regionales con mayor peso específico dentro de la institución. "Su presencia habría enriquecido e iluminado el encuentro", reconoció. En el encuentro tampoco estarán presentes ni los líderes de Hamás ni el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, que aunque no forma parte de la Liga, estaba invitado formalmente. La ausencia de Irán no es una sorpresa: muchos países de la Liga, sobre todo Arabia Saudí, temen el aumento de la influencia iraní en la región, y sospechan que Teherán podría estar desarrollando armas de destrucción masiva bajo la apariencia de su, según Irán, programa civil de desarrollo nuclear. En realidad, la ausencia de Ahmadineyad puede suponer un alivio para algunos miembros de la Liga, que perciben que la agresiva retórica antiestadoundense del presidente iraní resulta contraproducente para las relaciones internacionales del resto de países miembros. Las autoridades qataríes han expresado su esperanza de que la cumbre "servirá para unificar las relaciones árabes y relanzar una acción común con una base firme". "Los desafíos son numerosos y las amenazas son muchas, y el pueblo árabe "está esperando que nosotros seamos capaces de respaldar nuestras palabras con acciones", en comentarios recogidos por la cadena qatarí. Pero la realidad, para el opositor saudí con sede en EEUU Ali al Ahmed, es mucho más problemática. "La cumbre es un campo de batalla entre la alianza emergente de Qatar, Siria e Irán, y sus rivales saudíes, egipcios y jordanos", explicó. Egipcios y saudíes ya abandonaron la cumbre del año pasado en Damasco en protesta contra el Gobierno sirio por su apoyo al movimiento libanés Hezbolá, a instancias de Irán, según denunciaban. Las relaciones entre ambos países han empeorado mucho más después de la reciente ofensiva israelí sobre la Franja de Gaza, la operación 'Plomo Sólido'. Los países árabes denunciaron al unísono los bombardeos israelíes, pero se mostraron mucho más divididos a la hora de prestar apoyo a una de las dos facciones palestinas. Precisamente el rey saudí Abdulá, advertía de que "la disputa entre los palestinos es mucho más peligrosa para nuestra causa que la agresión israelí". ORDEN CONTRA BASHIR El presidente de Sudán, Omar Hasan al Bashir, llegó hoy a Qatar para asistir a la cumbre, siendo el quinto estado que visita desde que el Tribunal Penal Internacional (TPI) emitiera una orden de arresto en su contra. Al Bashir ha visitado Egipto, Eritrea, Libia y Etiopía en las últimas semanas, desafiando al TPI, que ha pedido su detención por considerar que ha cometido crímenes de guerra y contra la Humanidad en la región sudanesa de Darfur. Sin embargo, la Liga Árabe podría declararle su apoyo, no porque esté particularmente convencida de su inocencia, sino porque posponer "al menos un año" el proceso en su contra podría ganar tiempo para conseguir la paz en Darfur, según Qatar. En este sentido, Siria podría convencer a Rusia o a China, sus aliados en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, para conseguir un aplazamiento de la orden de arresto que pesa sobre el dirigente africano. Para otros dirigentes, como el líder libio Muamar Gadafi, la orden de arresto contra Bashir es el ejemplo de un conflicto colonialista que perdura hasta nuestros días. "Es terrorismo del primer mundo", declaró Gadafi, actual presidente de turno de la Unión Africana. "La orden de arresto del TPI es un intento de Occidente para recolonizar sus anteriores posesiones. No es justo que sobre un jefe de estado pese una orden de arresto, y por eso todos los países del Tercer Mundo le están prestando su apoyo", dijo.