Los entrenadores de los números uno del tenis mundial


Encuentro de segunda ronda en el Master Series de Madrid. Simone Bolelli, número 61 del mundo, emplea un juego disciplinado y muy duro que impide a Andy Murray, número 3, mostrar su mejores armas. El escocés está un juego por debajo en el marcador y comienza a desesperarse porque no le sale nada. Grita, dice tacos en inglés y golpea, cada vez más furioso, con la raqueta en sus zapatillas para desprenderse de la tierra de la pista.

A su derecha, y en primera fila de la grada, Alex Corretja observa cada movimiento con muchísima atención. Murray dirige su mirada hacia él después de cada error no forzado y señala su raqueta con desesperación, mientras el doble finalista de Roland Garros le contesta con una palmada de ánimo que suena con fuerza en el silencio del estadio Arantxa Sánchez Vicario.

Finalmente, Murray levanta el primer set con un tie-break muy ajustado y alza el brazo con el puño cerrado a la vez que Corretja. Entrenador y pupilo se conocen y juegan su partido paralelo a la pista de juego con miradas, gestos y movimientos, aunque de manera inapreciable. El reglamento impide cualquier tipo de asesoramiento, audible o visible, entre jugador y entrenador durante la disputa de un encuentro.

El tándem Nadal y la soledad de Federer

Aún así, en la tribuna reservada a entrenadores y acompañantes de los jugadores siempre estarán los Toni Nadal, Darren Cahill, Gil Reyes, Phil-Gritsch y compañía. Los hombres que están detrás de los número uno del tenis mundial: ex tenistas, deportistas de élite, preparadores profesionales que siguen a sus jugadores alrededor del mundo para pulir sus cualidades, corregir vicios adquiridos, preparar cada torneo, dibujar la táctica de cada partido e inspirar seguridad y confianza antes de salir a la pista.

Todos conocemos a Toni Nadal, el tío de Rafa Nadal con gorra y gafa de sol por defecto. Le acompaña desde que dio sus primeros pasos en el tenis profesional  hace ya ocho años y, juntos, forman una de las parejas más asentadas del circuito. Su estricta preparación llevó al manacorense a quitarle el primer puesto a Roger Federer el agosto pasado, después de la histórica final de Wimbledon que disputaron ambos jugadores y que terminó con victoria para Nadal. Pero este tándem es una excepción entre los mejores tenistas del mundo.

El caso de Roger Federer es totalmente opuesto: ha cambiado de entrenador en varias ocasiones. En mayo de 2007, a dos semanas del comienzo de Roland Garros, decició prescindir de su entrenador Tony Roche, asesor en las grandes citas de la temporada y con el que había ganado seis de sus diez Grand Slams hasta ese momento. Su derrota en Roma fue la gota que colmó el vaso.

Federer no tiene mentor con dedicación exclusiva desde 2003, cuando rompió con Peter Lundgren y contrató a Pierre Paganini. Pero parece que tampoco lo necesita: durante el año 2004, cuando subió a la cumbre del tenis individual masculino, no contaba con preparador a tiempo completo.

Ahora lo acompaña a tiempo parcial el capitán suizo de Copa Davis, Severin Luthi. El último en caer fue Darren Cahill, ex entrenador de Andre Agassi y Lleyton Hewitt, que no estaba dispuesto a viajar con la frecuencia que le exige el tenista suizo.

El ascenso imparable de Verdasco

Los entrenadores cambiaron la vida de Fernando Verdasco, número 8 en el ranking de la ATP. Su exigente preparación en la distancia de Las Vegas antes de que comenzara la temporada tenística ha supuesto un cambio radical en su juego después de dos años vagando entre los treinta primeros puestos de la clasificación.

Allí estuvo a las órdenes de Andre Agassi, el calvo de oro que lo ha ganado todo y, sobre todo, de Gil Reyes y Sven Groeneveld, dos expertos de la raqueta que le ayudaron a mejorar el saque, entre otras cosas.

El resultado ya lo conocemos: una semifinal de infarto (la más larga en la historia del torneo con 5 horas y 14 minutos) en el Open de Australia frente a Nadal y top ten (del número 15 al nueve) por primera vez en su carrera el pasado febrero. Ahora, además, y como se ha podido ver en los últimos partidos disputados en la Caja Mágica, le acompaña a todos los torneos el gurú Cahill, ex de Federer y que recientemente firmó con la marca Adidas para trabajar con sus tenistas.

Novak Djokovic, cuarto en el ranking ATP, también ha encontrado una solución para salir de su juego, estancado en la recta final de la temporada pasada y con constantes problemas físicos. El tenista serbio decidió cambiar de preparador y eligió al austríaco Gebhard Phil-Gritsch hace unas semanas.

Con él, el serbio está trabajando mucho en el fondo físico, sobre todo en la resistencia y en la fuerza de las piernas, algo que espera que le ayude a revalidar sus dos últimas finales en Roma y Montecarlo.

Todo vale para frenar la máquina de “nadaladas”, como bautizó Corretja en sus días de comentarista para Televisión Española (TVE) a los golpes imparables del jugador número uno del mundo.