(Crónica) El Pozuelo revalida su corona en la Copa del Rey batiendo en la final al Cajasol (26-34)

SEVILLA, 10 (EUROPA PRESS)

El Pozuelo CRC Madrid revalidó hoy su corona en la Copa del Rey tras batir en la final al Cajasol sevillano (26-34), que no pudo hacer vale el facto cancha Municipal de San Pablo y acabó sucumbiendo ante la fortaleza del conjunto madrileño, que completó el doblete iniciado con la conquista de la Liga.

El encuentro comenzó sin un dominador claro. Tras un golpe de castigo pasado por Kurt Morath en el minuto 2 (3-0), se dio paso a una fase de tanteo entre los dos equipos. Sopla un viento racheado muy fuerte que invitaba a lanzar patadas para probar al zaguero contrario.

La tregua duró hasta el minuto 12. Una gran jugada de la línea madrileña subió el primer ensayo. César Sempere se incorporó a la línea y tras fijar a su par dio un pase colgado a Javier Canosa que aprovechó el hueco para atravesar la línea defensiva sevillana y posar el oval casi bajo palos. Con la transformación de Bousquet, el marcador quedaba en 3-7.

La posesión seguía muy repartida. Un golpe de castigo para cada equipo colocaba el 6-10 a la media hora de juego, cuando el medio-melé científico Nono Beltrán fue expulsado diez minutos. El C.R.C. aprovechó la superioridad temporal para asentarse en la 22 contraria y atacar con su delantera. Tras una larga jugada de ataque, la defensa sevillana acabó cediendo. El ensayo de David Gurgenazde y la transformación de Bousquet ponían el 6-17.

Parecía que el campeón de Liga tenía el encuentro bajo control, pero los últimos minutos del primer tiempo fueron un vendaval sevillano de ataque. Un golpe de castigo de un impecable Morath (9-17) fue seguido en el minuto 39 de un ensayo del ala sevillano Francis Pinto, que tras amagar el pase se lanzó sin dudarlo sobre la línea de cal madrileña. Morath siguió sin fallar y puso al Ciencias a 1 punto (16-17).

En el descuento, una falta de disciplina de Gurgenazde le costó una tarjeta amarilla y permitió a Morath continuar con su particular lección de tiros a palos. Los sevillanos se fueron al descanso por delante (19-17), dejando todo abierto para el segundo tiempo.

EL POZUELO SENTENCIA TRAS EL PASO POR VESTUARIOS

En la reanudación, el Ciencias monopolizó la posesión del oval pero, a pesar de su superioridad numérica, no encontró forma de romper la sólida defensa madrileña. En el 53, justo cuando el C.R.C. recuperó a Gurgenazde, un rifirrafe entre Palbo Feijóo y Chema Bohórquez acabó con ambos jugadores expulsados durante diez minutos.

Los madrileños aprovecharon la circunstancia para dar la vuelta al encuentro con dos jugadas que llevaron la marca de César Sempere. En el 55, el zaguero internacional encontró un hueco en la defensa hispalense y posó el oval en la zona de marca contraria. Bousquet no perdonó la transformación y el C.R.C. se puso 5 puntos por encima (19-24).

Sólo cinco minutos después, Sempere colgó un 'up-and-under' altísimo sobre la línea de 22 rival para que Javier Canosa ganara el salto al zaguero sevillano y se plantara sólo bajo palos. Bousquet volvió a transformar y el CRC abría una diferencia de 12 puntos (19-31).

La vuelta de Chema Bohórquez permitió al Ciencias mantener mejor la posesión del oval. Los sevillanos gozaban de largas fases de ataque que eran repelidas una vez tocaban 22 madrileña. El ensayo científico no llegó hasta el minuto 74, cuando varias fases de delantera fueron por fin rematadas por Juan González. El ensayo, transformado por Morath, abría un final de infarto con sólo 5 puntos entre ambos equipos (26-31).

Pero en los últimos minutos, el campeón de Liga tiró de oficio y controló perfectamente el encuentro, obligando a los sevillanos en su propia 22 y defendiendo con mucha intensidad. En el descuento, César Sempere puso la guinda a su gran actuación con un espectacular drop desde 50 metros que puso el 26-34 final.

Tras el encuentro, el presidente de la Federación Española de Rugby, Alfonso Mandado, entregó al Pozuelo C.R.C. Madrid la que es su segunda Copa del Rey consecutiva. Los Campeones de Liga han conquistado el doblete en una temporada perfecta, en la que los internacionales españoles han marcado la diferencia.