Djokovic jugará la final después de superar en tres sets a un decadente Federer

Djokovic jugará la final después de superar en tres sets a un decadente Federer

Djokovic jugará la final después de superar en tres sets a un decadente Federer

MIAMI (ESTADOS UNIDOS), 3 (EUROPA PRESS)

El serbio Novak Djokovic, tercero del ranking mundial, disputará la final del torneo de Cayo Vizcaíno, segundo Masters 1000 de la temporada, después de superar en tres sets a un desconocido Roger Federer por 3-6, 6-2 y 6-3.

Al suizo no se le recordaba un partido igual de malo desde hacia tiempo, ni siquiera en sus particulares sufrimientos con Nadal en la arcilla roja de Roland Garros. Federer ofreció un partido propio del ocaso de su carrera, con múltiples errores de derecha y revés e incapaz de contener su servicio, que perdió hasta en seis ocasiones.

De hecho el helvético protagonizó una de las acciones que formaban parte del baúl de los recuerdos. En su enésima pérdida del saque, al comienzo del tercer set, estrelló su raqueta con toda la rabia contenida contra la pista central de Miami. Un gesto de desaprobación que pertenecía a su pasado, a antes de convertirse en el rey del tenis mundial durante cinco exitosos años.

Hasta ese punto había llegado Federer por sí mismo porque Djokovic, que tampoco estuvo especialmente fino, carecía de protagonismo. Todo era para el número dos, que acumuló fallo tras fallo desde que se impusiera en la primera manga por 6-3.

Ese parcial sí que lo entregó Djokovic, quien, influido o no por el viento, cedió su saque en dos ocasiones con sendos fallos. Desde entonces un irreconocible Federer ofreció un repertorio inaudito de fallos, con derecha o revés indistintamente. La consecuencia, favorable al serbio, era la final de Cayo Vizcaíno.

Djokovic rompió cinco de los seis servicios siguientes del suizo para apuntarse la segunda manga por 6-2 y situarse con 4-0 en el tercero. Federer para entonces ya había roto su raqueta y se había ganado aún más el favor del público, que insufló ánimos al 'gigante' en momentos tan delicados.

Un aliento y su dignidad le llevaron a corregir el rumbo, recuperar una rotura y añadir emoción a la recta final, pero su reacción fue baldía y Djokovic cerró el partido por 6-3.