Cuando los grandes campeones del deporte tocan fondo

FRA París|

El bajón anímico de Novak Djokovic, la depresión que confesó el jugador de rugby Pascal Papé o las salidas de tono en la pista del también tenista Nick Kyrgios son algunas de las situaciones que ilustran las turbulencias psicológicas de los deportistas de alto nivel, en un medio en el que se exige autocontrol.

Consecuencias del sobreentrenamiento, agujeros negros posteriores a la retirada, depresiones "estructurales"... Los campeones no están libres de los males psicológicos, pero normalmente los intentan esconder más que los ciudadanos de a pie.

"No podemos ver a los colosos en mal momento", dice Meriem Salmi, psicóloga especializada en el tratamiento de deportistas.

"Pero como en todos los ambientes de élite, la valorización de las actuaciones, como en las grandes escuelas por ejemplo, pone en peligro el equilibrio de la ansiedad. Los deportistas son seres humanos como los otros, con una vida privada, una historia personal", añadió.

"Los campeones son gente que busca alguna cosas", añade Makis Chamalidis, psicólogo perteneciente al centro nacional de entrenamiento de Roland Garros. "Están obsesionados por el éxito y tiene el grado de locura necesario para conseguirlo", continúa.

Hace cinco años un estudio del Instituto de Investigación Médica y Epidemiología del Deporte (IRMES) concluyó que había "una prevalencia de los problemas psicológicos inferior para los deportistas con respecto a la población: menos de 1% de casos de depresión mayor, contra 2,6%", concluyó Karine Schaal, la investigadora que dirigió el estudio con 2.000 deportistas.

Pero más allá de las cifras hay otra realidad. "Con nuestros 120 kilos nos toman por invencibles, OK, yo peso 120 kilos pero tengo derecho a tener una parte de fragilidad. Se creen que somos máquinas y esto puede ser peligroso", dijo el sábado Papé en una entrevista con L'Equipe Magazine, confesando un intento de suicidio en 2013, cuando sufrió una depresión profunda, nacida de una infancia caótica.

Como en el caso del antiguo capitán del XV de Francia o de la leyenda del tenis Andre Agassi, que en 2009 confesó en su autobiografía que durante mucho tiempo había "odiado" el tenis, la depresión de los deportistas es a menudo el resultado de una dolorosa historia personal.

También puede ser fruto de una actividad fuera de lo normal. El 'burn out' (síndrome del agotamiento profesional) es una patología de referencia, muy diferente al sobreentrenamiento en el sentido que de que el primero hace referencia a la carga emocional y el segundo se refiere únicamente a la carga física.

Un estudio de Fifpro, el sindicato mundial de jugadores de fútbol profesional, reveló que en 2014 el 26% de los jugadores sufría síntomas depresivos o de ansiedad, y el 5% de 'burn out', unas cifras muy altas con respecto a la media en la población "normal".

"Hay periodos difíciles durante una carrera", señaló Lise Anhoury, psicólogo del INSEP. "Hay lesiones y decepciones, por no hablar de la retirada... Un cúmulo de factores adversos que deben ser gestionados", añadió.

Además están los problemas de comportamiento (como la anorexia), las adicciones (toxicomanía, dopaje) o los comportamientos suicidas; otras conductas que pueden aparecer en personas que tienen una relación viciada con su cuerpo, la magnífica herramienta de trabajo.

Un estudio de William Lowenstein puso de manifiesto la sobrerrepresentación de antiguos deportistas de alto nivel en los grupos de toxicómanos.

El doctor Jean-Christophe Seznec, antiguo psicólogo de la selección francesa de ciclismo, insiste en los peligros posteriores a la carrera profesional.

"El desafío para el hombre es aprender a ser. Al final de la carrera se encuentran con las mismas cuestiones existenciales sin haber superado las mismas etapas que los otros", explica.

En Francia desde 2006 la ley obliga a que los deportistas tengan un seguimiento médico, que incluye la parte psicológica. En el INSEP, el centro de alto rendimiento deportivo en Francia, cerca de 45 deportistas y entrenadores, sobre los 600 que hay en la institución, se presentaron voluntariamente en 2015 para reunirse con un psicólogo.

"En Francia tenemos retraso sobre muchos otros países", señala Meriem Salmi, la psicológa entre otros de Teddy Riner, campeón olímpico de judo en la categoría de pesos pesados.

"Pero las cosas van cambiando y ya es menos tabú", añade la terapeuta, que asegura que una lesión larga, de al menos un año, supone "casi seguro" un episodio depresivo contextual.