Declaran culpable al acusado de matar de un tiro a un hombre en la Nochevieja de 2005

  • Madrid, 1 abr (EFE).- Un jurado popular de la Audiencia Provincial de Madrid ha declarado hoy por mayoría a Andrés B.G. culpable de haber efectuado el disparo que, la madrugada del 1 de enero de 2006, mató al ciudadano rumano Florin L.M. cuando éste estaba asomado a la ventana de su casa de Carabanchel.

Declaran culpable al acusado de matar de un tiro a un hombre en la Nochevieja de 2005

Declaran culpable al acusado de matar de un tiro a un hombre en la Nochevieja de 2005

Madrid, 1 abr (EFE).- Un jurado popular de la Audiencia Provincial de Madrid ha declarado hoy por mayoría a Andrés B.G. culpable de haber efectuado el disparo que, la madrugada del 1 de enero de 2006, mató al ciudadano rumano Florin L.M. cuando éste estaba asomado a la ventana de su casa de Carabanchel.

Así lo han confirmado a Efe fuentes de la acusación particular, que han precisado que el jurado ha considerado al acusado culpable -por ocho votos sobre nueve- de un delito de homicidio al estimar probado que cuando Andrés B.G. estaba asomado en la ventana de su vivienda, donde se celebraba una fiesta de Nochevieja, recibió un disparo que le dio en el pecho y le causó la muerte poco después.

Tras escuchar el veredicto de culpabilidad, el fiscal ha solicitado 12 años de cárcel, mientras que la acusación particular ha reclamado 15 años, y ambas partes han solicitado a la presidenta del tribunal que ordene el ingreso en prisión del acusado, que se encuentra en libertad.

Durante el juicio, Andrés B.G. negó su implicación en los hechos alegando que le habían robado ese mismo día el arma con la que presuntamente se disparó a la víctima.

La policía relacionó estos hechos con otros ocurridos en septiembre de 2005, cuando un perro apareció muerto de un balazo en la plaza de la Rendición de Breda, donde se encuentra la casa en la que estaba la víctima cuando recibió el disparo.

Como las pesquisas policiales revelaron que el disparo que mató al animal fue efectuado desde un edificio, tras investigar quiénes de los inquilinos del edificio del que podía provenir poseían armas, la policía concluyó que sólo el ahora declarado culpable tenía en ese momento una licencia vigente.

Por ello, varios agentes acudieron a su casa para pedir que les entregara las tres armas que figuraban a su nombre, pero el acusado afirmó que sólo podía entregarles dos, explicando que la que faltaba, una carabina modelo Alpha Hunter, le había sido robada.

Según su propia declaración y la de su familia, la noche del crimen el acusado regresó al barrio con sus padres entre las tres y las tres y media de la madrugada, y tardó algo más que ellos en subir a su casa porque se quedó aparcando el coche, en el maletero del cual afirma haber dejado el arma, que seguía allí tras haber ido a hacer prácticas de tiro esa mañana.

Durante el juicio, el acusado declaró que se dio cuenta de que el arma no estaba a la mañana siguiente, pero que no había denunciado el robo precisamente por miedo a verse implicado en este caso, porque había leído en los periódicos que el disparo se había efectuado con balas del calibre 22 magnum, que correspondían a las de su carabina.