El CICR denuncia que miles de civiles de más de 70 países viven bajo el peligro de armas aún activas

GINEBRA, 3 (EUROPA PRESS)

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) denunció hoy que millones de civiles en más de 70 países siguen viviendo con temor por la presencia de armas aún activas a pesar de que los conflictos en la zona terminasen hace tiempo.

"Cada año, las minas antipersona, las municiones en racimo y los restos explosivos de guerra se cobran miles de vidas y extremidades y, tras los conflictos, obstaculizan la reconstrucción y el desarrollo en comunidades en todo el mundo", afirmó el jefe de la Unidad Armas del CICR, Peter Herby.

En estos momentos, existen numerosos esfuerzos internacionales para poner fin al sufrimiento que causan estas "aborrecibles" armas, indicó la organización. Los 156 Estados Partes en la Convención sobre la prohibición de minas antipersona (Convención de Ottawa) se preparan para el importante segundo examen de la aplicación de dicha Convención. Cuando se reúnan en Cartagena, Colombia, del 30 de noviembre al 4 de diciembre, habrá mucho que celebrar, afirmó el CICR.

Ya se han destruido decenas de millones de minas, se han devuelto a las comunidades amplias zonas de terreno para un uso productivo, y se ha reducido vertiginosamente el número de nuevas víctimas de esas armas, recordó. Sin embargo, diez años después de la entrada en vigor de esta Convención, expiran este año los primeros plazos dispuestos en dicha Convención relativos a la remoción de las minas, y muchos Estados están trabajando con dificultades, a fin de cumplir a tiempo los plazos para la limpieza de las zonas minadas y la destrucción de las existencias.

Asimismo, para la mayoría de las víctimas de las minas antipersona, aún distan mucho de haberse realizado las promesas de la Convención relativas a la asistencia y el cuidado adecuados, explicó el Comité, el cual indicó que, en la Segunda Conferencia de Examen, los Estados deben renovar sus compromisos de terminar la limpieza de las zonas minadas tan pronto como sea posible y han de velar por los derechos de los supervivientes discapacitados por las minas, a fin de que vivan plena y dignamente.

Además de lo que se ha logrado mediante la Convención de Ottawa, esta Convención ha inspirado otra iniciativa reciente para proteger a los civiles de municiones explosivas que suponen una grave amenaza: en 2008, más de 90 Estados firmaron una Convención sobre Municiones en Racimo. En dicho tratado, además de prohibirse la producción, el empleo y la transferencia de municiones en racimo, se requiere la destrucción de reservas existentes y la limpieza de zonas contaminadas.

La organización comentó también que respecto de la asistencia a las víctimas, se disponen las obligaciones de mayor envergadura que se hayan convenido en un tratado internacional de derecho internacional humanitario. El período venidero será de crucial importancia para alentar a los Estados a ratificar la nueva Convención, a fin de que llegue a ser derecho internacional humanitario vinculante y de que se pueda realizar su aplicación.

En los tratados mediante los cuales se prohíben las minas antipersona y las municiones en racimo se procura una respuesta integral a las consecuencias, a nivel humanitario, de estas armas y la promesa de un futuro, en el cual las comunidades afectadas puedan vivir sin la amenaza de dichas armas.