Unos 14.000 tamiles piden frente a la ONU el fin de hostilidades en Sri Lanka

  • Ginebra, 20 feb (EFE).- Unos 14.000 ceilandeses de la etnia tamil se manifestaron hoy en Ginebra ante el edificio de las Naciones Unidas para pedir a la comunidad internacional que exija el cese de las hostilidades en Sri Lanka.

Ginebra, 20 feb (EFE).- Unos 14.000 ceilandeses de la etnia tamil se manifestaron hoy en Ginebra ante el edificio de las Naciones Unidas para pedir a la comunidad internacional que exija el cese de las hostilidades en Sri Lanka.

La concentración fue convocada por el Fórum Tamil de Suiza y, según los organizadores, en ella participaron 20.000 personas, mientras que la Gendarmería de Ginebra cifró la asistencia en 14.000.

El acto se realizó en el mismo lugar, la plaza de las Naciones, donde hace una semana un joven de 26 años y residente en Gran Bretaña se quemó a lo bonzo.

"¿Cómo puedo expresar el sufrimiento del pueblo tamil? No puedo. No tengo palabras, sólo cuento con mi preciosa vida que sacrifico ante la comunidad internacional", según una nota del suicida, Murukathasan.

Los manifestantes -muchos de ellos pintados o ataviados con los colores de su etnia, el rojo y el amarillo- solicitan a las Naciones Unidas y a la comunidad internacional que actúen para parar lo que consideran el genocidio de la comunidad tamil a manos del Gobierno central de Sri Lanka.

Por ello, muchos asistentes portaban carteles con las imágenes del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y de los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, así como de la canciller alemana, Angela Merkel, y de los primeros ministros británico, Gordon Brown, e italiano, Silvio Berlusconi, en los que solicitaban su actuación.

"Pedimos a la comunidad internacional que se movilice, que actúe, que haga algo para parar el genocidio, la muerte diaria de civiles tamiles", afirmó a Efe Maximila Robert Clive, una francesa de origen tamil estudiante de Ciencias Económicas.

Agregó que "el Gobierno de Sri Lanka ha dejado a los tamiles en la supuesta zona de protección, que es realmente un campo de concentración, no podemos dejar que esa situación continúe".

Entre los manifestantes había muchos jóvenes, pero también decenas de familias, y varios niños correteaban por la plaza portando banderas con el símbolo de los tamiles, el tigre.

"La muerte de Murukathasan ha provocado un estallido, ha despertado muchas conciencias y sobre todo ha llevado a muchos a movilizarse", explicó Krishnan Ambalavanar, un tamil residente en la Suiza alemana.

La concentración se desarrolló en calma y en un ambiente de contenida indignación, aunque se quemó un muñeco que representaba al presidente de Sri Lanka, Mahinda Rajapakse.

En el lugar donde Murukathasan se inmoló se ha erigido un altar con una foto gigante del joven, a quien miles de personas rindieron homenaje lanzando flores.

La plaza de las Naciones estaba rodeada de un amplio dispositivo de seguridad y la sede de la ONU quedó desierta a partir del mediodía, ya que, en previsión de posibles incidentes, las autoridades dieron permiso a los casi 5.000 funcionarios para que abandonaran el edificio.

Sólo quedaron en el recinto los periodistas y los diplomáticos y traductores que asistían a la sesión especial sobre la crisis económica en el Consejo de Derechos Humanos, a la cual no acudieron los representantes de Sri Lanka.