Uribe rechaza la muerte de siete militares a manos de las FARC

  • Bogotá, 10 may (EFE).- El presidente colombiano, Álvaro Uribe, rechazó hoy la muerte de siete soldados a manos de guerrilleros de las FARC y calificó el hecho de "cobarde", al tiempo que dijo que no se puede permitir el chantaje de los rebeldes en la liberación de secuestrados.

Bogotá, 10 may (EFE).- El presidente colombiano, Álvaro Uribe, rechazó hoy la muerte de siete soldados a manos de guerrilleros de las FARC y calificó el hecho de "cobarde", al tiempo que dijo que no se puede permitir el chantaje de los rebeldes en la liberación de secuestrados.

"Frente a estos terroristas tenemos que mantener toda la firmeza y no caer en el engaño del chantaje político", dijo Uribe a periodistas durante su estadía en el aeropuerto Olaya Herrera, de Medellín, capital del departamento de Antioquia.

Agregó que la lucha contra el terrorismo es "una batalla muy difícil", pero sostuvo que "hay que mantener toda la firmeza".

Recordó que en las más recientes operaciones de las autoridades colombianas se han incautado 325 kilos de explosivos en el departamento del Huila (sur), pero que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) "asesinan cobardemente a los policías en La Julia, Meta", en alusión a un ataque que le costó la vida a dos uniformados el pasado 8 de mayo.

Agregó que "estos son los mismos asesinos de las FARC que quieren proponerle al país un chantaje para liberar al cabo (Pablo Emilio) Moncayo", al insistir en que los rebeldes tienen la "obligación" de liberar a todos los secuestrados en su poder.

"Nosotros no podemos entrar a permitirle a este grupo que siga haciendo de la obligación de superar el delito del secuestro, de liberar a los secuestrados, un acto de hipocresía política, al tiempo que sigue asesinando a los soldados de la patria, a los policías, e intentando explotar explosivos en nuestras ciudades", indicó Uribe Vélez.

En las horas de la madrugada de este domingo presuntos guerrilleros de las FARC emboscaron a una patrulla del ejército colombiano matando a siete de sus integrantes, en tanto que otros cuatro quedaron heridos, en el caserío Samaniego, departamento de Nariño, fronterizo con Ecuador.