Al-Wardi, un iraquí que difunde la paz en un país arrasado por la guerra

  • Madrid, 26 feb (EFE).- Irak no es sólo las imágenes de guerra y atentados terroristas que salen por televisión. Irak es también ciudadanos como Zaid al-Wardi que luchan por promover la cultura de la paz en un país arrasado por la violencia.

Al-Wardi, un iraquí que difunde la paz en un país arrasado por la guerra

Al-Wardi, un iraquí que difunde la paz en un país arrasado por la guerra

Madrid, 26 feb (EFE).- Irak no es sólo las imágenes de guerra y atentados terroristas que salen por televisión. Irak es también ciudadanos como Zaid al-Wardi que luchan por promover la cultura de la paz en un país arrasado por la violencia.

"Somos conscientes de que no es una tarea fácil y de que cambiar la sociedad iraquí puede llevar décadas, pero alguien tiene que empezar", dijo hoy Al-Wardi a Efe en Madrid, adonde ha acudido para participar en una mesa redonda en la Casa Árabe sobre el papel de la sociedad civil para poner fin a la violencia en el Irak actual.

Zaid al-Wardi es miembro del centro al-Mesalla, una organización no gubernamental que nació en septiembre de 2004 con la misión de difundir la cultura de la no violencia en un país que atravesaba entonces uno de los peores momentos de su historia reciente.

Ese año fue un año de atentados sangrientos contra la población civil iraquí, como los registrados en Kerbala y Bagdad coincidiendo con el día de la Ashura chií, que causaron cientos de muertos, pero también de secuestros de ciudadanos extranjeros por los insurgentes para presionar a los países con tropas en Irak.

Fue además el año de la batalla de Faluya, que costó la vida a decenas de militares estadounidenses y a miles de insurgentes iraquíes y causó el éxodo de al menos 200.000 civiles, y el año en que se destapó el escándalo de las torturas y vejaciones a presos iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib por parte de soldados de Estados Unidos.

Fue en ese contexto en el que Al-Wardi y sus compañeros comenzaron a hablar de la cultura de la no violencia.

"Muchos iraquíes creían al principio que éramos unos ingenuos, unos soñadores, incluso unos locos que hablaban una lengua extraña", relató, para añadir, entre risas, que "a veces"él también se siente "un ingenuo".

Pero no se desanimaron, incluso cuando la situación volvió a deteriorarse en 2006 y 2007 por la violencia sectaria entre las comunidades chií y suní.

"Lo que intentamos demostrar es que podemos trabajar juntos aunque seamos de clases, sexos o grupos étnicos distintos si estamos de acuerdo en unos conceptos básicos, como el de la no violencia", explicó.

Pese a que "la tensión sectaria se ha reducido un poco" y que el año 2009 "podría ser mejor que los pasados", Al-Wardi es consciente de los retos a los que todavía debe enfrentarse su asociación con una sociedad, como la iraquí, "aún no lo suficientemente madura como para aceptar" que los cambios pueden lograrse con la movilización social.

"Pero la sociedad iraquí se está cansando", añadió el activista, que aseguró no obstante no tener muy claro si el hecho de que su mensaje cale en algunos sectores se debe a que hay un convencimiento "sincero" o una necesidad de "algo nuevo".

Sea como fuere, sus ideas comienzan a calar, como prueba el hecho de que el número de organizaciones que colaboran en sus campañas han pasado de trece en 2006 a 141 a finales de 2008.

Porque lo que pretende al-Mesalla es promover por todo el país una red de ONG que trabajan en el campo de los derechos humanos y la cultura de paz con la que fortalecer la sociedad civil, consciente de que deben ser los iraquíes, y no los occidentales, los que solucionen los problemas de su pueblo.

Al-Wardi, que nunca se ha ausentado más de una semana de Irak, aunque su familia sí se exilió en Siria en los peores momentos del conflicto, está convencido de que, tras años "predicando la cultura de paz", ha llegado el momento de pasar a la acción.

Y, entre los planes de futuro, destaca la creación de un grupo de presión para aprobar una ley que prohíba la importación y la venta de juguetes violentos en Irak.

Porque Al-Wardi sabe que de lo que se trata es de ir dando "pequeños pasos", porque para los grandes "se pueden necesitar varias generaciones".