Dos organizaciones acusan a la UE de complicidad en el castigo colectivo a Gaza

  • Jerusalén, 25 mar (EFE).- Dos grupos israelíes pro-derechos humanos responsabilizaron hoy a la UE de ser cómplice y dar apoyo tácito al castigo colectivo de Israel a la población de Gaza contraviniendo el derecho internacional humanitario.

Dos organizaciones acusan a la UE de complicidad en el castigo colectivo a Gaza

Dos organizaciones acusan a la UE de complicidad en el castigo colectivo a Gaza

Jerusalén, 25 mar (EFE).- Dos grupos israelíes pro-derechos humanos responsabilizaron hoy a la UE de ser cómplice y dar apoyo tácito al castigo colectivo de Israel a la población de Gaza contraviniendo el derecho internacional humanitario.

La acusación figura en un informe en el que las organizaciones Gisha (Centro Legal para la Libertad de Movimiento) y Médicos por los Derechos Humanos (MDH) culpan a todas las partes implicadas en acuerdos referidos en el franja -entre ellas la UE- de impedir la libertad de movimiento entre Gaza y Egipto por"razones políticas".

El informe lleva el título "Cruce de Rafah: ¿Quién guarda las llaves?", y se centra en la situación en ese paso fronterizo, único entre Gaza y Egipto y que se abrió en noviembre de 2005 tras acordar Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP), con la mediación del Cuarteto para Oriente Medio (EEUU, la UE, la ONU y Rusia), que una misión europea supervisara el tránsito de personas y bienes.

El acuerdo también estipuló que el Ejército israelí controlaría el acceso de estos observadores a la terminal de Rafah a través del puesto militar de Kerem Shalom.

La captura en junio de 2006 del soldado israelí Guilad Shalit y la toma por la fuerza de Gaza por parte de Hamás un año después, originó que la única frontera de la Franja a un país que no sea Israel quedara prácticamente bloqueada, salvo en contados casos en que Egipto autorizó su apertura y que sólo cubrió el 3 por ciento de las necesidades de los habitantes de Gaza.

Desde junio de 2007, Israel ha mantenido el cruce de Rafah cerrado el 85 por ciento del tiempo, en contraste con casi al 100 por ciento que permaneció abierto entre su apertura, en noviembre 2005, y la captura de Shalit.

"Todas las partes niegan la responsabilidad sobre la clausura y culpan al otro. El resultado parece ser que nadie es el responsable del cierre de Rafah", apunta la directora de Gisha, Sari Bashi.

Y responsabiliza en primer y prominente lugar a Israel, aunque también a Egipto, al movimiento islamista Hamás, a la ANP, la UE y Estados Unidos -que patrocinó el acuerdo de 2005-, como culpables de violar "el derecho humano fundamental de 1,5 millones de personas de entrar y salir de Gaza".

En lo tocante a la UE, cuya responsabilidad equiparan las ONG a la de EEUU, afirma que "si no logran presionar para que se reabra Rafah, entonces deberán retirar su apoyo a los acuerdos relativos al cruce, a fin de evitar el riesgo de complicidad, por acuerdo tácito, en la violación de los derechos humanos de los residentes de Gaza".

La portavoz de la misión de la UE en Rafah, María Tellería, que forma parte del personal de 38 observadores que actualmente están en la zona, consideró el informe como "muy serio y acertado".

Pero matizó que "creemos que seguir aquí y continuar intentando la reapertura de la frontera y mostrando nuestro compromiso político hacia Palestina es lo más acertado que podemos hacer".

"Somos una tercera parte neutral y estamos al servicio de las dos partes firmantes del acuerdo que son Israel y la ANP", apostilló.

Las organizaciones humanitarias afirman que a pesar de que Israel no tiene fuerzas desplegadas en la frontera entre Gaza y Egipto, continúa ejerciendo un control sustancial e indirecto sobre el cruce de Rafah, cuyo cierre emplea para presionar a los residentes de la Franja en línea con su política de castigo colectivo.

También acusa a Egipto, que tiene la capacidad física para reabrir la frontera pero no lo hace presionado por Israel, así como en defensa de sus propios intereses, que incluyen "no reconocer el gobierno de Hamás" a fin de impedir una posible ramificación con los islamistas egipcios.

Tampoco se libra la ANP, a la que culpa de seguir ejerciendo un gran parte del control de los residentes de la franja, y por eso tiene responsabilidad sobre sus derechos y su rechazo a llegar a un acuerdo con Hamás, lo que contribuye al estatus de cierre.

"Hamás es el único actor que quiere que Rafah se abra de forma completa y de inmediato", se concluye en el informe, en el que, no obstante, se precisa que la oposición del movimiento islamista a que Israel opere la frontera y a la presencia de fuerzas de la ANP constituye un obstáculo y dilata la reapertura del paso fronterizo.