Karzai rechaza las injerencias externas y analiza la seguridad de los comicios con De Hoop

  • Kabul, 18 mar (EFE).- El presidente afgano, Hamid Karzai, rechazó hoy las injerencias externas en asuntos de gobierno tras repasar con el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, las necesidades de seguridad para la celebración de los comicios presidenciales de agosto.

Karzai rechaza las injerencias externas y analiza la seguridad de los comicios con De Hoop

Karzai rechaza las injerencias externas y analiza la seguridad de los comicios con De Hoop

Kabul, 18 mar (EFE).- El presidente afgano, Hamid Karzai, rechazó hoy las injerencias externas en asuntos de gobierno tras repasar con el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, las necesidades de seguridad para la celebración de los comicios presidenciales de agosto.

Afganistán "no es un Estado títere", aseveró Karzai en rueda de prensa conjunta con Scheffer en el Palacio Presidencial de Kabul.

Tras agradecer a la comunidad internacional su ayuda en la guerra contra la insurgencia y en la reconstrucción del país, el presidente subrayó que "las cuestiones de Gobierno y de creación del Estado son tarea del pueblo afgano".

"Afganistán ha demostra+do ser una nación libre" que rechaza ser invadida, subrayó Karzai.

Actualmente, se encuentran desplegadas en territorio de Afganistán más de 70.000 tropas internacionales, tanto en el marco de la misión de ISAF (bajo mando de la OTAN), como en la operación antiterrorista "Libertad Duradera", ejecutada por Estados Unidos.

Los afganos "son los dueños de su tierra", dijo Karzai, que de momento es el único candidato a las elecciones de agosto.

La convocatoria electoral vino presidida por la polémica, ya que el presidente las prefería en abril -al término de su mandato- y finalmente accedió a que tengan lugar en agosto, tal y como pedían la ONU, EEUU y la OTAN, que argumentaban falta de tiempo para garantizar la seguridad.

Cada vez más incómodo con sus socios norteamericanos, Karzai ha alzado la voz durante los últimos meses contra la muerte de civiles en operaciones de las tropas extranjeras y reafirmado su papel como jefe del Estado.

En la rueda de prensa junto a Karzai, De Hoop Scheffer reiteró hoy sus disculpas por la muerte de civiles en ofensivas militares.

El secretario general aliado subrayó que el proceso electoral será una "labor difícil y exigente", pero aseguró que la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF, bajo mando de la OTAN) hará todo lo que esté en su mano para que se desarrolle en un clima seguro.

En otra comparecencia pública en el cuartel general de la ISAF, Scheffer concretó que es necesario el despliegue adicional de cuatro batallones de la ISAF para garantizar la seguridad durante la preparación y celebración de las elecciones presidenciales.

EEUU ha anunciado el próximo envío de otros 17.000 soldados a Afganistán, país que el presidente norteamericano, Barack Obama, considera -junto a Pakistán- prioritario en la lucha contra el terrorismo internacional.

Para el secretario general aliado, la situación en el país centroasiático no debe invitar necesariamente al pesimismo, aunque el "progreso" que se está haciendo es "desigual".

"En el norte y el oeste hay estabilidad e incluso en el este la situación está mejorando, mientras que en el sur (donde los talibanes tienen sus principales bastiones) todavía hay muchos retos", expuso.

De Hoop Scheffer reiteró el "compromiso a largo plazo" en Afganistán de la OTAN, cuyas tropas son corresponsables -dijo- junto con las fuerzas afganas de la "seguridad y estabilidad" del país.

También aseguró que seguirá instando a los países de la Alianza que restringen el radio de acción de sus tropas a que eliminen estas "limitaciones" y a repartir de forma "más igualitaria el peso" militar.

Reconoció haberlo intentado ya antes, aunque de forma "no del todo exitosa", ya que algunos países de la Alianza han accedido de forma parcial y otros no.

La ONU estimó el pasado mes de febrero en 2.118 los civiles muertos en 2008 en el marco del conflicto afgano, la cifra más alta desde que los talibanes fueron desalojados del poder en 2001.

El recrudecimiento de la violencia ha coincidido con el aumento de las actividades insurgentes en el este afgano, hacia donde han extendido su influencia, aunque los combates más intensos siguen concentrándose en el tercio meridional del país.