La visita papal fue positiva en un 90%, dice el Patriarca Latino de Jerusalén

  • Jerusalén, 20 may (EFE).- La reciente visita de Benedicto XVI a Tierra Santa "fue positiva en un 90 por ciento", pese a las "dificultades y sensibilidades" que imperan en el "difícil" Oriente Medio, dijo hoy el Patriarca Latino de Jerusalén, Fuad Twal.

Jerusalén, 20 may (EFE).- La reciente visita de Benedicto XVI a Tierra Santa "fue positiva en un 90 por ciento", pese a las "dificultades y sensibilidades" que imperan en el "difícil" Oriente Medio, dijo hoy el Patriarca Latino de Jerusalén, Fuad Twal.

"La perfección es sólo para Dios", bromeó Twal en una rueda de prensa para recapitular sobre el peregrinaje efectuado por el papa a Jordania, Israel y Cisjordania los pasados días 8 y 15 de mayo.

Twal quitó hierro a las críticas a algunos discursos o gestos del Pontífice que, a su juicio, no empañaron una visita "positiva en todos los sentidos".

El 10 por ciento negativo tiene que ver con las normas de seguridad, que fueron a veces "más papistas que el Papa", agregó.

El nuncio papal, el arzobispo Antonio Franco, precisó posteriormente, en un corro con la prensa, que "el Papa pudo pasar su mensaje a israelíes y palestinos con toda naturalidad, espontaneidad y libertad, y fue escuchado".

Ese mensaje fue en ocasiones "político" porque "la política es aquí como el oxígeno", "no se puede evitar" y está "hasta en el precio de los tomates", resaltó Fwal, responsable de la archidiócesis con jurisdicción sobre los practicantes de ritos latinos católicos en Israel, Gaza, Cisjordania, Chipre y Jordania.

En este sentido, Franco defendió con firmeza el discurso sobre el Holocausto que el Papa pronunció en el Yad Vashem, memorial del Holocausto de Jerusalén, tildado de tibio por analistas y medios de comunicación en Israel.

"Creo que fue uno de los más profundos de su peregrinaje, una meditación sobre la memoria", con "una condena muy fuerte" de la masacre nazi, además del "momento de silencio, que le retrotrajo a su visita al campo de concentración de Auschwitz", en 2006, explicó.

El nuncio papal insistió en que "si se juntan los tres mensajes" que Benedicto XVI dedicó al genocidio de seis millones de judíos (el del Yad Vashem y dos en el aeropuerto de Tel Aviv, al irse y volver) y "se trata de ver la profundidad de las palabras, no se puede desear más sobre el mensaje".

Ambos líderes religiosos rechazaron las críticas sobre el hecho de que el Pontífice no se desplazara a Gaza con el argumento de que "se oyó la voz" de la pequeña comunidad cristiana en la franja, parte de la cual recibió un permiso especial de Israel para asistir a la misa en Belén.

"Si los propios líderes árabes no van a Gaza, ¡cómo va a hacerlo el Papa!", dijo Twal, tras desvelar que el propio presidente palestino, Mahmud Abás, promovió una reunión en privado en Belén entre el grupo cristiano de Gaza y Benedicto XVI.

El Patriarca consideró que el Papa se "alegró al percibir buena voluntad en el diálogo entre religiones" y pudo ver además "cuán complicada" es la situación del menguante colectivo cristiano en Tierra Santa.