Once soldados de la Unión Africana muertos en un ataque a su base en Mogadiscio

  • Johannesburgo, 23 feb (EFE).- Once soldados burundeses de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM) han muerto y otros quince resultaron heridos ayer en un ataque contra su base en Mogadiscio, informó hoy la organización panafricana.

Once soldados de la Unión Africana muertos en un ataque a su base en Mogadiscio

Once soldados de la Unión Africana muertos en un ataque a su base en Mogadiscio

Johannesburgo, 23 feb (EFE).- Once soldados burundeses de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM) han muerto y otros quince resultaron heridos ayer en un ataque contra su base en Mogadiscio, informó hoy la organización panafricana.

En una nota remitida a Efe, el presidente de la Comisión de la Unión Africana (UA), Jean Ping, dice que las víctimas se produjeron en un ataque con morteros contra la base, aunque el grupo integrista islámico Al Shabab aseguró ayer, al reivindicar el atentado, que fue perpetrado por dos de sus terroristas suicidas.

Los portavoces de la UA en Mogadiscio no admitieron ayer las bajas en el ataque, mientras que fuentes locales señalaron que también resultaron muertos tres civiles y, según la versión de Al Shabab, los dos suicidas autores del atentado, lo que situaría el total de muertos en dieciséis.

Según Ping, los ataques con morteros contra la base burundesa de AMISOM son cotidianos y a los once soldados muertos ayer hay que añadir otro el viernes pasado.

Los autores tratan de "socavar los actuales esfuerzos para conseguir la paz y seguridad en Somalia", lo que va contra "las aspiraciones del pueblo y los intereses del país", señala.

En este sentido, Ping recuerda que estos ataques se producen cuando hay "logros importantes en el proceso de reconciliación", como la elección de un nuevo presidente, la designación de un primer ministro y un gabinete por un Parlamento Federal de Transición ampliado con la inclusión de integristas islámicos moderados.

La UA -añade- incrementará sus consultas con sus socios internacionales, entre ellos la ONU, la Liga Árabe y diversas potencias, para estudiar "medidas concretas contra los elementos extremistas que tratan de revertir los avances en Somalia (...) y socavar la paz y estabilidad en la región".

También pide el apoyo de la comunidad internacional al Gobierno somalí para restaurar la paz y afirma que la UA mantendrá su ayuda para poder establecer pronto unas fuerzas de seguridad en Somalia.

Ayer, el portavoz militar de Al Shabab, Sheikh Mukhtar Rowbow Ali, más conocido como Abu Mansoor, aseguró a Efe por teléfono que el ataque lo llevaron a cabo dos suicidas de su grupo, identificados como Ahmed Sheikhdon Sidow y Mursal Abdinoor Mohamed y que utilizaron un coche bomba y un cinturón de explosivos.

Según Abu Mansoor, los dos terroristas suicidas murieron en el ataque junto con "varios soldados" de la AMISOM.

Por su parte, un militar ugandés de la AMISOM, que pidió que no se revelara su identidad, dijo a Efe también ayer que uno de los dos suicidas llevaba un cinturón con explosivos y "se hizo pasar por un vendedor ambulante de plátanos, con lo que atrajo a varios soldados y, cuando estaban junto a él, hizo explotar la bomba".

Según esta fuente, cinco soldados de la AMISOM murieron y otros militares resultaron heridos, mientras que tres civiles que estaban en las proximidades también resultaron muertos.

El portavoz de la misión de paz africana, capitán Berigye Ba-Hoku, calificó la información de Abu Mansoor de "falsa" y dijo que las explosiones fueron de mortero, aunque no confirmó si hubo bajas entre los soldados de la AMISOM.

Estados Unidos vincula a Al Shabab a Al Qaeda y el grupo, que ha asegurado que seguirá la lucha contra el Gobierno y las tropas extranjeras, controla zonas de Mogadiscio y diversas regiones del país tras la reciente retirada de un contingente militar etíope que apoyaba al Gobierno de Transición, respaldado por la ONU y la UA.

Somalia no ha tenido un Gobierno central efectivo desde que el antiguo dictador militar Siad Barre fue depuesto en 1991 por los jefes de clanes tribales, conocidos como "señores de la guerra", que han dominado desde entonces el país con la ayuda de milicias fuertemente armadas.