Tropas ruandesas comienzan a retirase del nordeste congolés

  • Kinshasa, 21 feb (EFE).- El Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) ha confirmado que las tropas de Ruanda que actúan conjuntamente con el ejército congolés en la provincia de Kivu Norte comenzaron hoy su retirada paulatina de este país.

Tropas ruandesas comienzan a retirase del nordeste congolés

Tropas ruandesas comienzan a retirase del nordeste congolés

Kinshasa, 21 feb (EFE).- El Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) ha confirmado que las tropas de Ruanda que actúan conjuntamente con el ejército congolés en la provincia de Kivu Norte comenzaron hoy su retirada paulatina de este país.

Según el ministro de Comunicación y Medios congolés, Lambert Mende, el fin de las operaciones conjuntas de las Fuerzas Armadas Congoleñas (FARDC) y las Fuerzas de Defensa Ruandesas (FDR) contra un grupo rebelde ruandés "fue decidido por las dos partes tras una evaluación de la situación en el terreno".

"La retirada de las tropas ruandesas comenzó hoy sábado y pensamos que será completada a mediados de la semana que viene, tal como fue acordado entre los dos gobiernos y los dos Estados mayores (de las respectivas fuerzas armadas)", dijo Mende en declaraciones, que recoge "Radio Okapi", emisora auspiciada por la ONU.

Según Mende, los gobiernos congolés y ruandés decidieron poner fin a la operación militar conjunta tras tomar conocimiento de una "apreciable mejoría en la situación de seguridad para las poblaciones civiles y la estabilidad de la región".

Las fuerzas armadas de la RDC y Ruanda comenzaron el pasado 20 de enero sus operaciones militares conjuntas con el objetivo de desarmar a los insurgentes de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR) y sentar las bases de una paz duradera en el oriente congolés.

Las FDLR están compuestas por efectivos del antiguo ejército ruandés y miembros de la milicia hutu ruandesa "Interahamwe", responsables del genocidio de 1994 en Ruanda -en el que murieron cerca de un millón de tutsis y elementos moderados de su misma etnia- y que huyeron luego al este del, por entonces, Zaire.

Con unos 6.500 efectivos, las FDLR son acusadas por las autoridades de Kinshasa del saqueo de los recursos del nordeste de la RDC y de masacrar a las poblaciones civiles del área.

El gobierno de Kigali les acusa a su vez de cruzar la frontera y fomentar actos de desestabilización en territorio ruandés.

El ministro Mende afirmó que la mayoría de los insurgentes de las FDLR han sido desarmados.

"Sabemos que no todos los efectivos de las FDLR han sido desarmados, pero podemos asegurar que su capacidad (de combate) ha quedado reducida a un veinte por ciento y pensamos que el resto de la operación puede ser completada por las Fuerzas Armadas de la República, la Policía Nacional y la MONUC (Misión de la ONU en la RDC). Hay un plan al respecto", aseguró el funcionario congolés.

El gobernador de la provincia de Kivu Norte, Julien Paluku Kahongya, dijo que la retirada de las tropas ruandesas del territorio congoleño sólo podrá ser completada dentro de tres o cuatro días más.

Sin embargo, un portavoz de la MONUC, Madnodje Mounoubai, dijo que, por el momento, ese organismo de la ONU no puede confirmar que la retirada de las tropas ruandesas se esté llevando a cabo.

"No estamos en condiciones de confirmar lo que está ocurriendo sobre el terreno respecto del movimiento de las tropas ruandesas", dijo Mounoubai, quien recordó que "esto es una operación exclusiva del Gobierno de Ruanda y el de la República Democrática del Congo, la MONUC no ha participado nunca".

Sobre el supuesto plan para que las fuerzas de seguridad de la RDC y los "cascos azules" de la MONUC terminen de desarmar a los guerrilleros ruandeses, tal como fue mencionado por el ministro Lambert Mende, Mounoubai afirmó que "si ese plan existe habrá que revisarlo".

Al comienzo de la ofensiva militar conjunta congoleño-ruandesa contra las FDLR, las autoridades de Kinshasa solicitaron el apoyo de la MONUC sólo para proteger a los civiles en la región de las operaciones y encargarse de los rebeldes que, tras deponer las armas, aceptaran ser repatriados voluntariamente.