Veinte familias de Ourense no saben dónde están sus "paseados" del franquismo

  • Ourense, 5 abr (EFE).- Veinte familias de Ourense desconocen el lugar en que fueron enterrados sus "paseados" durante la Guerra Civil y años 40, entre ellas la del teniente republicano Víctor Pérez Bóveda, cuyo hijo, Manuel Pérez Fernández, será homenajeado al cumplirse 70 años del parte final de la guerra, en representación de las "víctimas silenciosas" de la represión franquista.

Ourense, 5 abr (EFE).- Veinte familias de Ourense desconocen el lugar en que fueron enterrados sus "paseados" durante la Guerra Civil y años 40, entre ellas la del teniente republicano Víctor Pérez Bóveda, cuyo hijo, Manuel Pérez Fernández, será homenajeado al cumplirse 70 años del parte final de la guerra, en representación de las "víctimas silenciosas" de la represión franquista.

Manuel Pérez explicó en entrevista a Efe que al comienzo de la Guerra Civil su padre se encontraba en Ourense porque estaba con unos días de permiso de la "mili", que hacía en Melilla.

Era afiliado a UGT y pudo ganar tiempo, antes de incorporarse al Ejército, con un parte médico de lesión, ya que era jugador del equipo de fútbol local "As Burgas" y después estuvo escondido en el monte hasta octubre de 1936.

Luego marchó hacia el frente republicano en Asturias y, de camino, formó parte del ejército "nacional", que dejó en seguida para pasarse a las milicias republicanas, en las que consiguió ascender a teniente, según su hijo, que aún conserva el contrato de miliciano.

Víctor Pérez Bóveda fue apresado a finales de 1937 y encerrado en la prisión de Vega de Viejo (León), desde donde envió dos cartas a su familia en Ourense antes de ser juzgado por deserción y fusilado, a pesar de que no fue condenado a muerte.

Su hijo creyó vivir en el año 2001 el hallazgo de los restos de su padre, en la apertura de una fosa con más de 30 cuerpos en Vega de Viejo pues todo parecía indicar que estaba en una de las fosas abiertas por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) en el pueblo leonés donde estuvo preso.

Allí apareció una calavera cuya mandíbula tenía unos rasgos singulares como los de su padre, pero finalmente el ADN descartó que fuese él. Pérez recordó que ese análisis de ADN fue el primero realizado en Galicia para identificar los restos de un represaliado.

Supo, por las explicaciones de su madre, que Víctor Pérez era tornero en la fundición "Malingre" -del barrio de O Couto de Ourense ya desaparecida-, y recordó que él mismo comenzó a trabajar allí con 14 años como aprendiz. "Todos me trataban muy bien y no sabía que era por consideración hacia mi padre", agregó.

Ahora también sabe el motivo por el que la Guardia Civil fue en 1938 al barrio de Rabo de Galo de Ourense para arrestar a su madre, embarazada, pero la encontraron con Manuel y su otro hermano y finalmente decidieron no llevársela, aunque sí se llevaron a su suegra a la prisión de Celanova.

"Mi madre se quedó inmediatamente sin la paga de mi padre y se murió en el año 1999 creyendo que el intento de arresto fue por la denuncia de algún vecino, pero ahora yo sé que fue la Guardia Civil de Asturias la que pasó aviso a Galicia de que su marido estaba en el frente de la República", agregó.

Manuel sigue buscando el lugar donde fue enterrado su padre y la última documentación que atesora es la transcripción de su juicio enviada por el Tribunal Militar de Ferrol en febrero de 2008, que se suma a los numerosos testimonios recogidos por él de personas que recordaron a su padre en León y Asturias, entre ellas una familia que les visitó en los años 50 para devolverle una foto y un anillo.

Por su parte, el investigador de la represión franquista en Ourense Xulio Prada explicó a Efe que el registro público de fusilados en la provincia de Ourense entre 1936 y 1945 cuenta con más de 700 nombres -de los 4000 fusilados o "paseados" en toda Galicia- de los que se conoce el lugar de enterramiento de todos excepto de una veintena.

Aludió a la historia de Víctor Pérez Bóveda para señalar que de la prisión de Vega de Viejo "seguramente fue trasladado al convento de San Marcos, en León, que fue como un campo de concentración de los que fueron sacados prisioneros para ser paseados, aunque fuesen absueltos o condenados sólo a prisión en los juicios".