Rebeldes matan a 13 militares por una ruta de la droga en Perú

LIMA (Reuters) - Unos 13 militares murieron y otros tres resultaron heridos en dos emboscadas de guerrilleros de Sendero Luminoso en una zona andina de Perú, foco de una lucha entre las fuerzas de seguridad y los rebeldes que actúan en alianza con el narcotráfico, informó el sábado el Gobierno.

Los dos ataques se produjeron el jueves, pero el sábado el ministro de Defensa, Antero Flores-Aráoz, confirmó en una conferencia de prensa el número de víctimas que patrullaban diferentes puntos de una localidad remota en la región de Ayacucho, cuna del grupo maoísta Sendero Luminoso.

En el primer ataque murió un soldado y en el segundo murieron 12, entre oficiales y soldados del Ejército. El saldo de víctimas es el peor desde octubre del año pasado, cuando murieron 12 militares y dos civiles en otra emboscada.

Flores-Aráoz informó de que los rebeldes usaron granadas y cargas de dinamita que colocaron en una vía agreste y cuando pasaban las patrullas las hicieron estallar.

"Parte de las armas han sido sustraídas seguramente por los miembros de Sendero Luminoso y los narcoterroristas. Hay un (soldado) desaparecido", dijo Flores-Aráoz.

"Los (tres) heridos están fuera de peligro en una hospital. Llegaron con esquirlas (metralla) en el cuerpo", agregó.

Un oficial refirió, en la misma conferencia de prensa, que muchas de las víctimas cayeron a un barranco por la trocha donde patrullaban en la localidad andina de Sanabamba.

PUGNA POR RUTA DE DROGA

Con estos suman 11 los ataques en lo que va del año en medio de enfrentamientos de las fuerzas de seguridad y los remanentes de Sendero Luminoso, que buscan dominar las rutas de la droga en su alianza con el narcotráfico, según expertos.

Remanentes del grupo maoísta Sendero Luminoso, que tuvo su apogeo hace dos décadas, actúan en tres zonas de los Andes y la Selva de Perú donde se encuentran los mayores centros de producción de cocaína y cultivos de hoja de coca.

Desde hace algunos años, los rebeldes se han convertido en los guardianes de los narcotraficantes que le proveen de armas, municiones y alimentos y hasta tienen sus propios laboratorios de producción de cocaína, según datos de la policía.

A finales de agosto del año pasado, fuerzas del Ejército y la policía iniciaron una ofensiva con el objetivo de acabar con los rebeldes, pero estos han respondido con fuerza y más de 20 militares y policías han muerto en los enfrentamientos.

"El Estado ha tomado la decisión de enfrentarla y de terminar con dureza esta situación, que a todos nos alarma y nos preocupa", afirmó el ministro Flores-Aráoz.

En casi dos décadas de guerra interna, Perú registró 69.000 muertos y desaparecidos entre rebeldes, militares y civiles.