La estrategia de Obama fue remachada tras una negociación de 60 días con Islamabad, Kabul y la OTAN

NUEVA YORK, 28 (EUROPA PRESS) La nueva iniciativa para Afganistán presentada ayer por el presidente estadounidense, Barack Obama, es fruto de una larga planificación culminada por unas extensas negociaciones de 60 días a tres bandas con los gobiernos de Pakistán y Afganistán, así como con la OTAN, gestionadas a tres bandas por la secretaria de Estado, Hillary Clinton, el vicepresidente Joe Biden y el enviado especial para Oriente Próximo, Richard Holbrooke, según informan el diario 'The New York Times' y la cadena estadounidense CNN. Clinton se ocupó de limar las últimas asperezas del encuentro con los respectivos presidentes de Afganistán y Pakistán, Hamid Karzai y Asif Ali Zardari, mientras que Biden fue el encargado de garantizar el apoyo de la Alianza Atlántica a la nueva estrategia, que contempla el despliegue de 21.000 soldados --17.000 tropas de combate y 4.000 entrenadores de las fuerzas afganas-- para combatir a las fuerzas talibán que operan en Afganistán y en la frontera de Pakistán. Previamente, Biden se había encargado de negociar con el secretario de Defensa, Robert Gates, y al jefe del Estado Mayor Conjunto, almirante Mike Mullen, el envío de oficiales para el entrenamiento de las tropas afganas. El plan terminó de configurarse la semana pasada, según CNN, tras una reunión mantenida el pasado viernes 20 en la Casa Blanca entre Obama, sus asesores más cercanos, los responsables de política exterior y cúpula militar. El último fin de semana, Obama se retiró a descansar a su residencia de Camp David para repasar los puntos tratados en la reunión. Finalmente, el pasado miércoles, el presidente estadounidense comunicó a su equipo personal su decisión definitiva. La estrategia de Obama difiere de la impuesta por su predecesor en el cargo, George W. Bush, en que la cooperación con el Gobierno afgano adquiere prioridad absoluta, enfatiza el desarrollo civil afgano, y contempla una cooperación más estrecha con Pakistán. Además, a diferencia de Irak, la nueva iniciativa persigue un objetivo concreto: la derrota de los talibán. Cualquier idea referente a la reconstrucción del deteriorado Estado afgano mediante un proceso de reedificación y desarrollo de infraestructuras mediante compañías privadas, similar al del país árabe, ha quedado descartada. Esta función quedará en manos del Gobierno de Kabul, al que se pretende fortalecer económicamente.