Ataques yihadistas: temor a un "11 de septiembre europeo"

Las matanzas del 13 de noviembre en París (130 muertos) demostraron que varios equipos de kamikazes decididos, equipados con kalachnikovs y explosivos artesanales, pueden causar daños terribles y traumatizar al país antes de ser neutralizados. Múltiples a escala de la Unión Europea, el efecto sería tanto más devastador.

"Pienso que lamentablemente en 2015 todavía no vimos lo peor", confía a la AFP, pidiendo el anonimato, un oficial de la lucha antiterrorista. "Vamos hacia una especie de 11 de septiembre europeo: ataques simultáneos, el mismo día en varios países, varios lugares. Algo muy coordinado. Sabemos que los terroristas trabajan para ello", afirma.

"Asistimos actualmente en las regiones controladas por Dáesh (acrónimo árabe del grupo Estado Islámico) al reclutamiento de grupos, de jóvenes europeos, a su entrenamiento, con el objetivo de enviarlos a atacar en sus países de origen", agrega.

"Tienen los documentos falsos necesarios, el dominio de la lengua, de los lugares, armas. Detenemos a muchos, pero hay que reconocer que estamos sumergidos por el número. Algunos pasarán. Algunos han pasado ya", dice.

Las recientes detenciones de yihadistas que vuelven de las "tierras de yihad" aumenta la preocupación. "Los perfiles cambian. Vemos que vuelven ultrarradicales, muy aguerridos, que hubiesen debido quedarse allí. Algunos son empujados por los bombardeos rusos que, ante la menor sospecha de presencia yihadista en un pueblo, atacan todo el sector. Pero otros vuelven para llevar a cabo misiones en Europa", sostiene el oficial.

"Antes, volvían sobre todo personas que se habían equivocado, que no se habían dado cuenta de lo que es la guerra". Ahora son otros.

El proyecto de llevar a cabo una serie de ataques coordinados en Europa no es nuevo. Fracasó ya varias veces, una de ellas a fines del mes de agosto de 2010, afirma Yves Trotignon, ex analista de los servicios de inteligencia franceses.

"En la época, era todavía Al Qaida, pero la idea fue retomada, por supuesto, por el EI", estima.

"Los equipos debían llegar de Europa Oriental, recuperar material que estaba depositado previamente, pistolas y fusiles de asalto. El proyecto fue desbaratado por los norteamericanos, que habían realizado una serie de bombardeos preventivos con drones en Afganistán y en Pakistán contra la gente que debía montar la operación", cuenta Trotignon.

"Ese tipo de ataques múltiples forma parte de los escenarios de lo peor para 2016", prosigue, afirmando que "en las capitales europeas, en particular en Londres, los servicios especializados trabajan sobre esa hipótesis".

Policías, militares, analistas y legisladores tratan de adaptar permanentemente sus respuestas a los modos de operación de los yihadistas, pero éstos hacen lo mismo, y a menudo de manera más rápida y eficaz, consideran los dos especialistas.

"No sólo nosotros aprendemos de la experiencia, el Estado Islámico también". "Por ejemplo, han comprendido que no hay que utilizar teléfonos, o muy poco, que todo es escuchado. Cada ataque, incluso fallido, es aprovechado", dice el oficial.

Yves Trotignon es de la misma opinión. Los yihadistas "aprovechan las investigaciones de la prensa, leen todo lo que se escribe sobre el tema. Vieron que se necesitaron dos horas y media para dar el asalto al Bataclan", la sala de espectáculos atacada en París. "Vieron que sus explosivos no son buenos, que hay que cambiarlos, que su gente dejó demasiadas huellas. Aprenden rápido", explica.

"El 13 de noviembre mostró lo que pueden hacer tipos que no tienen un alto nivel operacional". "Y, si el nivel de los agresores aumenta, habrá un problema. Hay un pesimismo horrible en todos los profesionales respecto a 2016. Quizá dentro de un año se dirá que 2015 fue sólo un ensayo, una especie de validación operacional", concluye.

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