Los islamistas querían atentar en el metro de Barcelona por su difícil acceso

MADRID, 14 (EUROPA PRESS)

La Fiscalía de la Audiencia Nacional considera que los 11 presuntos islamistas paquistaníes acusados de intentar atentar contra el metro de Barcelona eligieron este objetivo "por cuanto el mismo presentaba a su juicio dificultades para que pudieran llegar los servicios de emergencia", según se desprende del escrito de acusación provisional del Ministerio Público.

La Fiscalía solicita para los miembros de la célula penas de entre 9 y 18 años de prisión por la comisión de delitos de pertenencia a organización terrorista, tenencia de sustancias explosivas y falsificación de documentos oficial, y apunta como dirigentes a Maroof Ahmed Mirza, Mohammad Ayud Elahi Bibi y Qadeer Malik, para los que pide las condenas más altas. No acusa, sin embargo a ninguno de los procesados de los delitos de atentado en grado de tentativa o de conspiración para la comisión de un atentado.

"El atentado se iba a realizar mediante la utilización de explosivos por parte de suicidas en la red de transporte público de Barcelona", revela el fiscal Vicente González Mota, que añade en su escrito que los islamistas encargados de introducirse en los vagones del metro "irían provistos de mecanismos de activación de la carga explosiva a distancia, para asegurarse los responsables del grupo de que cometerían la acción suicida".

Los acusados poseían en los domicilios --registrados después de las detenciones-- material de exaltación de la 'yihad' y una bolsa con nitrocelulosa y perclorato potásico procedente del vaciado de bengalas pirotécnicas. Disponían también de cables, temporizadores y pilas, "componentes para la carga explosiva o de iniciación y los balines de metrallas".

Las intenciones de la célula fueron destapadas gracias a la declaración de uno de sus miembros, declarado ahora testigo protegido, que confesó la acción tras reflexionar sobre las consecuencias del ataque suicida al tener en cuenta que en él "morirían personas y niños como sus propios hijos".

El testigo, identificado como F1, formaba parte del movimiento Tarik e Tabligh, al que pertenecían todos los integrantes del grupo, y que pretende instaurar un régimen talibán en Pakistán y un Estado islámico regido por la ley de la sharia, así como luchar contra el Gobierno actual y cualquier influencia occidental en el país, dice el fiscal.

A petición de los responsables de la célula, F1 viajó a Barcelona y contactó con los dirigentes que le informaron de que estaban preparados para atentar contra el metro de Barcelona. "Fue especialmente consciente de ello cuando tras conversar telefónicamente con su familia los acusados le dijeron que era su llamada de despedida por cuanto iban a realizar de manera inminente las acciones suicidas", dice González Mota.

El atentado en la capital catalana no iba a ser el único, según el escrito, ya que el líder Amir Baitullah Mehssod, emir de los talibanes en Waziristán, tenía previsto efectuar unas peticiones después del atentado que, en caso de no ser atendidas, desencadenarían otras acciones terroristas en distintos puntos de Europa.

Los integrantes de la célula, 9 de nacionalidad paquistaní y dos indios, fueron detenidos en enero en Barcelona. Según indicaba el juez encargado de la instrucción, Ismael Moreno, pretendían cometer su acción entre los días 18 y 20 de ese mismo mes. El magistrado defendía que la célula había adquirido capacidad para realizar un atentado si bien "el material explosivo incautado no tenía suficiente capacidad destructiva para causar estragos".

En concreto, el fiscal pide 18 años de prisión para Maroof Ahmed Mirza, Mohammad Ayud Elahi Bibi y Qadeer Malik, 16 para Abdul Hafeez Ahmed, Shaib Iqbal, Mohamed Tarik, Roshan Jamal Khan e Imran Cheema. Solicita además 9 años para Mohamed Shoaib, Mehmooh Khalid y Aqueel Ur Rehman Abbasi.