Otro empresario se declara culpable en el caso de exportación de piezas de aviones a Irán

  • Miami (EE.UU.), 2 abr (EFE).- Otro empresario estadounidense se declaró hoy culpable de conspirar para exportar piezas de aviones militares y comerciales a Irán, operaciones que violaban el embargo comercial impuesto por EE.UU. a ese país y una ley sobre armas.

Miami (EE.UU.), 2 abr (EFE).- Otro empresario estadounidense se declaró hoy culpable de conspirar para exportar piezas de aviones militares y comerciales a Irán, operaciones que violaban el embargo comercial impuesto por EE.UU. a ese país y una ley sobre armas.

Traian Bujduveanu, de origen rumano y dueño de Orion Aviation Corp., localizada en Plantation, al norte de Miami (Florida), admitió su responsabilidad ante un juez federal que le sentenciará en junio próximo.

La Fiscalía Federal del distrito sur de Florida informó que el empresario afronta un máximo de cinco años de prisión y una multa de hasta 250.000 dólares.

Por ese mismo caso el empresario Hassan Saied Keshari, propietario de Kesh Air International, con sede en Novata (California), se declaró culpable en enero pasado ante la jueza Patricia A. Seitz en un tribunal de Miami, y su audiencia de condena está prevista para este mes.

Las autoridades estadounidenses arrestaron a los dos hombres de negocios en junio de 2008.

Según el documento de la acusación, Bujduveanu, nacionalizado estadounidense, vendió a Keshari partes de aviones para compradores en Irán y éste las exportaba a través de una empresa en Dubai, en los Emiratos Arabes Unidos.

Entre las piezas exportadas ilegalmente a Irán habían unas diseñadas exclusivamente para aviones F-14 y para helicópteros de ataque Cobra AH-1 y CH-53A.

Las piezas son fabricadas en Estados Unidos, están diseñadas exclusivamente para uso militar y han sido clasificadas por el Departamento de Estado como "artículos militares", por lo que se requiere de un registro y un permiso de ese organismo para la comercialización de las mismas.

Ninguno de los acusados reunía esos requisitos, según la Fiscalía Federal.

Keshari, según las autoridades, recibía las órdenes mediante correo electrónico de compradores en Irán y éste a su vez las solicitaba a Bujduveanu y otros proveedores.

El traslado de las piezas a Irán se realizaba mediante el uso de documentos falsos para ocultar el contenido, de acuerdo con la acusación.