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La producción nuclear de Iberdrola y Endesa se dispara pese al 'drama Garoña'


  • Las dos eléctricas aumentaron más de un 11% su producción eléctrica a través de centrales nucleares durante los tres primeros meses de 2017.

  • Las compañías están inmersas en el debate de si cerrar o no la central de Garoña, parada desde 2012. Iberdrola se opone mientras Endesa quiere saber qué opina el Gobierno.

Sede de Endesa en Madrid.

Sede de Endesa en Madrid.

En un inicio de año marcado por el despegue de los precios de la electricidad, Endesa e Iberdrola han disparado más de un 11% su producción de energía a través de centrales nucleares. Las dos compañías son, además, las propietarias de Garoña, la central a la que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) aprobó prolongar su vida útil a pesar de estar parada y ser la instalación nuclear más antigua de España, se puso en marcha 1970.

En el caso de Iberdrola, el repunte de su producción nuclear entre enero y marzo ha sido del 11,5%, según consta en su presentación de resultados trimestrales. Mientras, Endesa la ha elevado en un 11,2%. Iberdrola produjo, en total, 6.554 gigavatios-hora (GWh) nucleares durante estos tres meses; Endesa, 7.184 GWh.

Ambas han tenido que tirar de producción nuclear ante la imposibilidad de hacerlo con otras centrales. Durante el inicio del año, la ausencia de viento y de precipitaciones llevó a las eléctricas a tirar de fuentes alternativas a la eólica y la hidráulica. En el caso de la compañía presidida por Ignacio Sánchez Galán, el recorte en su producción de energía ‘verde’ alcanzó el 10%. Fue especialmente relevante la reducción de hidroeléctrica (del 18%, hasta 6.413 GWh). También la de un combustible fósil, el carbón, que redujo en un 67,4%, hasta 623 GWh.

Mientras, la empresa presidida por Borja Prado rebajó la producción hidroeléctrica un 36,4%. Le aportó 1.483 GWh. Mientras, con los ciclos combinados, que emplean gas para generar la electricidad (lo que eleva los precios porque dependen del coste de esa materia prima en los mercados internacionales) han multiplicado su producción un 278,4% hasta 1.120 GWh. Un año antes, cuando las condiciones de viento y lluvia permitían el uso de otras fuentes, los ciclos combinados solo le aportaron 296 GWh.

Este 'mix de producción' incluye el mes de enero, en el que el precio de la electricidad en el mercado mayorista, del que depende una parte del recibo que pagan los consumidores (otra son costes fijos que se pagan se consuma o no), superó los 100 euros por megavatio-hora. Una cifra que no se alcanzaba desde 2013.

El debate de Nuclenor

El repunte de la producción nuclear coincide con las dudas respecto al futuro de Garoña. El CSN avaló en enero su reapertura y será el Gobierno el que tenga la última palabra, porque deberá decidir en julio qué hace con la central burgalesa. Ahí, sus dueñas, Endesa e Iberdrola, no están completamente de acuerdo.

Las compañías comparten la propiedad de la instalación a través de la sociedad Nuclenor, de la que cada una controla el 50% del accionariado. En los últimos meses, Iberdrola se ha mostrado favorable al cierre. Su presidente aseguró en la junta de accionistas de finales de marzo que Garoña “no es viable económicamente” por las “pérdidas sustanciosas” que conlleva para las dos empresas y apostó por “el desistimiento de la explotación”. Iberdrola quiere cerrarla mientras Endesa prefiere esperar a que el Gobierno diga qué prefiere.

Central Nuclear de Garoña (burgos) Central Nuclear de Garoña (burgos)

Central Nuclear de Garoña (burgos)

Mientras deciden, las dos compañías están abocadas a invertir en una instalación cerrada. Sólo en el primer trimestre del año, Endesa ha destinado a Nuclenor una inversión de 7 millones de euros y, dado que Iberdrola tiene el otro 50% del accionariado de la sociedad le correspondería una cifra similar.

Invierten y llevan años perdiendo dinero en Garoña. El pasado año, Endesa asumió un impacto negativo en su resultado neto de 38 millones de euros por las provisiones que tuvo que realizar en Nuclenor. Otro tanto en el caso de Iberdrola. Así, las dos compañías suman más de 420 millones de euros de pérdidas desde que decidieron su cierre en 2012.

Al margen de qué sucede con Garoña, el futuro de la energía nuclear es otra cuestión sobre la que dudan las compañías. Sánchez Galán abogó en la junta de accionistas por analizar “el marco regulatorio y fiscal” porque el 50% de los ingresos que obtienen con ellas lo tienen que destinar a “los impuestos y obligaciones”. Iberdrola acumula 1.000 millones de euros de pérdidas en los últimos cuatro años, a través de su sociedad Iberdrola Generación Nuclear. De esa cifra, 309,3 millones corresponden a los números rojos del pasado año.

Si se cierran las otras cinco centrales nucleares que operan en España uno de los perjudicados, según las eléctricas, sería el recibo de la luz. El consejero delegado de Endesa, José Bogás, aseguró este martes en la conferencia de resultados con analistas que prescindir de ellas repercutiría en la factura eléctrica, con una subida de unos 10 euros por MWh. Está  “seguro” de que no se cerrará y de que se prolongará su vida más allá de los 40 años permitidos hasta ahora, hasta los 50 o, incluso, 60.