Cientos de agricultores protestan por el "oscurantismo" en el acuerdo UE-Marruecos

  • Madrid, 11 feb (EFE).- Unos doscientos agricultores, según fuentes policiales, y cerca de un millar, según COAG, se han concentrado hoy ante el Ministerio de Exteriores en Madrid en defensa del sector hortícola y contra el "oscurantismo" del proceso negociador del nuevo Acuerdo de Asociación entre la UE y Marruecos.

Madrid, 11 feb (EFE).- Unos doscientos agricultores, según fuentes policiales, y cerca de un millar, según COAG, se han concentrado hoy ante el Ministerio de Exteriores en Madrid en defensa del sector hortícola y contra el "oscurantismo" del proceso negociador del nuevo Acuerdo de Asociación entre la UE y Marruecos.

En esta concentración, convocada por la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), se han repartido entre los ciudadanos 1.500 kilos de hortalizas y han participado representantes del sector en Sevilla, Almería, Granada, Murcia y Canarias.

Durante la protesta, convocada bajo el lema "Las importaciones de terceros países sin control arruinan a las agricultores españoles", el responsable del sector hortícola de COAG, Andrés Góngora, ha denunciado que Marruecos pretende la "liberalización comercial total" con la Unión Europea aprovechando la renovación del Acuerdo de Asociación.

En este sentido, ha explicado que desde mediados de diciembre los mercados sufren cotizaciones muy bajas tanto en tomates como en pimientos, y que eso se debe a que Marruecos "incumple" los términos del acuerdo aún vigente con la UE, ya que no respeta los precios mínimos de entrada.

Según los datos de COAG, sólo durante la primera semana de febrero, el precio medio de entrada de tomate ha descendido hasta los 0,45 euros por kilo, lo que no hace más que agravar la situación de los productores españoles y ha provocado el "hundimiento" del precio en origen del tomate español.

"No nos queda más remedio que enseñar los dientes", ha asegurado Góngora, quien ha añadido que un acuerdo para la liberalización comercial en materia agraria con Marruecos "no beneficiará a la población de dicho país, que pasa hambre, sino a las grandes multinacionales".

Además, ha lamentado que el Gobierno español es "el más neoliberal que nos ha tocado padecer" y ha criticado que no defienda con firmeza los intereses del sector agrario español.

Por esta razón, la tabla reivindicativa de COAG recoge la necesidad de la puesta en marcha efectiva de los mecanismos de control establecidos en los diferentes acuerdos de asociación en cuanto a precios de entrada, cupos de exportación o inspecciones fitosanitarias.

Además, la organización ha reclamado información precisa sobre el estado de las negociaciones de la UE con Marruecos y que el futuro acuerdo no suponga la ampliación de los contingentes actuales de exportación y adapte los precios de entrada a los costes reales de producción europeos.

Otro de los puntos planteados es el rechazo a la liberalización de los productos catalogados en el anterior acuerdo como "no sensibles", es decir, los que quedarán sin protección como el pimiento, la naranja, la sandía y el melón.

También han exigido que se mantenga el principio de preferencia comunitaria, así como medidas compensatorias para los productores españoles, y que se incluyan en los acuerdos comerciales cláusulas sobre condiciones laborales sociales o medioambientales en los países terceros.

Los representantes de la organización agraria, que han avanzado que continuarán sus movilizaciones en defensa del sector, han entregado su tabla reivindicativa a representantes del Gabinete del ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, quienes se han comprometido a analizar las propuestas.

El sector hortícola en España suma una producción de más de diez millones de toneladas, de la que exporta un 34,3 por ciento, según datos de COAG, que añade que las exportaciones de frutas y hortalizas de Marruecos a la UE han aumentado un 56 por ciento en diez años.

Según los cálculos de esta organización, un "mal acuerdo" entre la UE y Marruecos puede suponer la pérdida de un diez por ciento del empleo en las zonas productoras.