La FAO advierte de que los conflictos armados y la sequía agravan el riesgo de hambruna


MADRID|

Los conflictos armados y los efectos del cambio climático, que provocan millones de desplazados, agravan el riesgo de hambruna, según ha denunciado la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). La producción de alimentos se reparte de manera desigual y se teme un aumento de precios, ha añadido.

En su último informe sobre 'Perspectivas de cosechas y situación alimentaria', publicado esta semana, la FAO ha advertido de que los conflictos armados en Sudán del Sur, Yemen y el norte de Nigeria agravan la situación de riesgo de hambruna. En Somalia, las condiciones meteorológicas adversas intensifican la misma amenaza.

Se calcula que unos 5,5 millones de personas padecen inseguridad alimentaria severa en Sudán del Sur, donde los precios del maíz y del sorgo se han cuadruplicado respecto a abril de 2016. En Somalia, alrededor de 3,2 millones de personas necesitan ayuda alimentaria y agrícola de emergencia, mientras que en Yemen, esa cifra se eleva a 17 millones.

En el norte de Nigeria, la perturbación causada por el conflicto ha dejado a 7,1 millones de personas en riesgo de inseguridad alimentaria aguda en las zonas afectadas. Son cifras que podrían aumentar si se considera a las personas que también están en riesgo pero que no se encuentran en las condiciones tan extremas de las zonas de conflicto.

En su informe, la FAO ha señalado que en la actualidad existen 37 países que requieren ayuda alimentaria externa, 28 de ellos en África. Las personas refugiadas de países como Irak, Siria y la República Centroafricana añaden presión adicional sobre el suministro local de alimentos en las comunidades de acogida, indica la FAO.

PRODUCCIÓN MUNDIAL DEL CEREALES

Mientras que la producción mundial de cereales está cerca de niveles récord, los resultados son desiguales en distintas zonas del mundo. Se espera que América del Sur registre fuertes aumentos, liderados por Brasil y Argentina.

En cuanto a África, los países del sur se recuperan, pero la zona oriental sufre por la sequía. El suministro de alimentos en la región del Sahel es también satisfactoria, tras dos años consecutivos de cosechas abundantes, explica el informe.

Según las previsiones, la producción regional en África austral aumentará este año casi un 45 por ciento en comparación con 2016, cuando los cultivos se vieron afectados por 'El Niño', con cosechas récord de maíz previstas en Sudáfrica y Zambia. Este fuerte incremento debería ayudar a reducir la inseguridad alimentaria en varios países como Lesoto, Malaui, Mozambique, Suazilandia y Zimbabue.

África oriental, sin embargo, ha padecido lluvias insuficientes al inicio de la temporada de 2017, infestaciones de orugas y conflictos locales. Como resultado, se calcula que una cifra récord de 26,5 millones de personas en la subregión necesitan ayuda humanitaria y la situación podría agravarse aún más en los próximos meses a medida que la temporada de carestía alcanza su punto álgido. Se estima que 7,8 millones de personas padecen inseguridad alimentaria en Etiopía, donde la sequía ha afectado a la producción de cultivos y a los pastos en las regiones meridionales.

Por otra parte, también dentro de África, los precios internos de los cereales alcanzaron niveles excepcionalmente altos en mayo, con el coste local del maíz aumentando hasta un 65 por ciento este año en algunas zonas de Kenia, Tanzania y Uganda.

Una grave sequía en Sri Lanka, seguida de lluvias torrenciales e inundaciones locales a finales de mayo, reducirá probablemente su producción de arroz en casi un tercio en relación a la media. La producción de cereales en los 54 países de bajos ingresos y con déficit de alimentos (PBIDA) debería aumentar en un 1,3 por ciento este año, llegando a 480 millones de toneladas, gracias al buen resultado en India y al repunte en los países de África austral.