Economía/Empresas.- Quely dejará de fabricar para 'marcas blancas' en marzo y venderá sus galletas un 30% más baratas

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PALMA DE MALLORCA, 13 (EUROPA PRESS) La compañía galletera mallorquina Quely dejará de fabricar sus productos para 'marcas blancas' a partir del próximo mes de marzo y, al mismo tiempo, reducirá el precio de sus galletas hasta el nivel de las líneas económicas, lo que supondrá un ajuste de en torno al 30% en la cantidad que pagarán los clientes. Así lo explicó en declaraciones a Europa Press el representante de la compañía, Lluís Maicas, quien precisó que actualmente venden galletas a las 'marcas blancas' de Hipermallorca, Erosky Syp Consum y Mercadona, práctica que abandonarán definitivamente tras comprobar que venden casi la mitad de su producto bajo esa fórmula. Concretamente, la medida afectará a cuatro modalidades de sus galletas de aceite al estilo mallorquín, que concentran el 70% de las ventas de la compañía, 'Quely', 'Quely integrales', 'Quelitas' y 'Quelitas integrales', que "verán reducido su precio en los lineales, con lo cual, se hace imposible establecer una 'marca blanca' porque costarán lo mismo", indicó. "Nuestro objetivo es vender el producto a menos de dos euros el paquete", aseveró Maicas, medida que "facilitará" la compañía al máximo, pero siempre bajo la marca "que reconoce el consumidor"; aunque recordó que "los precios finales los pone quien vende", por lo que sospecha que "algunos --supermercados-- lo harán y otros no, dependiendo de la necesidad que tengan de cubrir sus márgenes" de beneficio. Actualmente, las galletas de Quely se venden --tomando como ejemplo un supermercado Erosky Syp Consum del centro de Palma-- a 3,22 euros las comunes y a 3,34 euros las integrales; mientras que las Quelitas, se expenden al mismo precio, siempre en el caso de los paquetes de 450 gramos. La 'marca blanca' de la cadena --que fabrica la galletera mallorquina-- se vende a 1,99 euros el paquete de 400 gramos. Ese mismo precio es el que alcanzan los competidores --también en paquetes de 400 gramos-- y es la cantidad hacia la que apuntarán los productos estrella de Quely a partir del mes próximo; un recurso que Maicas atribuye a que "intentamos adaptarnos a la situación, que hoy en día no es fácil", una realidad que le preocupa de forma "profunda" pero no "excesiva", puntualizó. MENOS VENTAS DESDE VERANO Como el resto de la industria alimentaria española, esta conocida marca de galletas, que está presente en más de un 90 por ciento de los hogares mallorquines --según un estudio encargado por la misma firma--, empezó a ver cómo se reducían sus ventas el pasado verano, en una tendencia que todavía no remite y que "en febrero se nota mucho más que en enero", citó. Para Lluís Maicas, ese detalle "significa que había unos pequeños recursos familiares que se van agotando" y, aunque lo último el ciudadano no deja de adquirir alimentos, "la capacidad de compra es cada vez más pequeña" y, por lo tanto, la bolsa --o el carro-- "es más ajustada"; cuando, además, el producto es de marca blanca, los beneficios para el fabricante son más exiguos. "Dejamos de hacer marcas blancas porque no podemos soportar nuestro producto", sentenció el responsable de Quely, quien consideró que, puestos a vender una cantidad cada vez mayor de galletas a precios económicos, es mejor poner bajo el mismo rasero la totalidad de la producción, aunque, eso sí, bajo el emblema que prestigia la marca desde hace generaciones. UNA VEINTENA DE DESPIDOS El principal problema que genera a las empresas el fabricar para las marcas blancas de cadenas de supermercados y grandes superficies es que el déficit económico repercute sobre los costes de producción; circunstancia que, en el caso de Quely, supuso el despido de alrededor de una veintena de empleados en los últimos meses, a razón de dos por sección. A este respecto, Lluís Maicas precisó que se trataba de eliminar el "sobredimensionamiento" al que tiene tendencia cualquier empresa y, además, apuntó que recientemente se contrataron a otros tres empleados. En cualquier caso, descartó que la compañía se vea obligada a presentar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), como sucede en otras empresas. Cabe señalar que, que el precio de los alimentos ha crecido, dependiendo de cada modalidad, entre un 25 y un 40 por ciento desde 2007 hasta ahora, en una subida liderada por lácteos, cereales y sus derivados; circunstancia que provocó la proliferación de los llamados alimentos de 'marca blanca', que ya existían pero tenían un mercado más limitado. MÁS 'MARCAS BLANCAS' EN CRISIS La llegada de la crisis económica, con el disparo de las listas de desempleados, no ha hecho sino acentuar una tendencia que ya se manifestaba con anterioridad, el consumo cada vez más masivo de productos de 'marcas blancas', también conocidas como 'de distribuidor' o 'genéricas', bajo las cuales, una cadena de distribución vende productos de distintos fabricantes. A este respecto, Lluís Maicas aseveró que "nadie hace milagros", de forma que, si una empresa trabaja para una 'marca blanca' lo hace "a costa de su producto" original, que se deja de vender al resultar más caro pero que, a su vez, es el que genera mayores beneficios para la cuenta de explotación del fabricante, colocándole a medio plazo fuera de la rentabilidad.