Investigadores españoles roducen biodiésel a partir de grasas animales de baja calidad, según un estudio de la UPM

MADRID, 14 (EUROPA PRESS)

Investigadores de Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), en colaboración con la ETS de Ingenieros Industriales de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) ha producido, de manera experimental, un nuevo biodiésel procedente de mezclas de grasas animales de baja calidad y aceite de soja.

Según explican los expertos, los resultados obtenidos sugieren que a partir de estas materias primas se produce un biodiésel "aceptable", y con un coste final inferior. "Las grasas animales empleadas son más baratas y constituyen un residuo graso sin ningún otro uso, con lo que su transformación en biocarburante presenta beneficios medioambientales y reduce la dependencia de otras materias primas agrícolas convencionales", aseguran.

El uso del biodiésel está siendo fuertemente promovido por el Parlamento Europeo, que estableció un objetivo de cuota de mercado de biocarburantes del 5,7 por ciento en 2010 y el 10 por ciento en 2020.

"Una situación de escasez y encarecimiento de alimentos recomienda el uso de biodiésel de segunda generación (procedente de fuentes no alimentarias), pero su tecnología está todavía en desarrollo. Por lo tanto, se deben considerar como materias primas otras menos valiosas tales como los residuos de aceites y grasas de cocina y las grasas animales recogidas en los supermercados o los mataderos", argumentan los investigadores.

El nuevo biodiésel producido en la UPM procede de mezclas de grasas animales de baja calidad --con contenidos en ácidos grasos libres por encima del 5 por ciento y de alto riesgo para el consumo humano-- con aceite de soja. Dado que las grasas animales tienen peores propiedades de flujo en frío, la mezcla de grasas animales con aceites vegetales es la alternativa más recomendable para favorecer su uso en los climas fríos.

Por otro lado, los industriales de la UCLM, han ensayado este biocarburante en un motor Diesel DI 'common rail' y compararon su funcionamiento tanto con el combustible puro como con el mezclado con gasóleo convencional de referencia, al 30 por ciento y al 70 por ciento en volumen.

Lo observó el quipo de investigadores fue un ligero incremento en el consumo de combustibles en todos los casos, que es "proporcional al poder calorífico de dichos combustibles". Además, constataron que el uso de biodiésel reduce las emisiones de hidrocarburos, ya que las grasas animales tienen más ácidos grasos saturados y un mayor número de cetano, lo que reduce la cantidad de combustible quemado en la fricción de mezclados durante el proceso de combustión y el ruido de la misma.

También se verificó que disminuyen la opacidad de los humos de escape. Sin embargo, las emisiones de óxidos de nitrógeno se incrementan si se comparan con el gasóleo convencional, pero, en general, "la combustión mejora con el incremento del volumen biodiésel de las mismas".