El renovado conflicto agrario encuentra a Argentina con una economía debilitada

  • Buenos Aires, 22 mar (EFE).- El renovado conflicto agropecuario en Argentina, con la séptima huelga sectorial en un año, encuentra al país con una economía debilitada por la crisis global y los efectos del prolongado enfrentamiento entre el Gobierno y el campo.

El renovado conflicto agrario encuentra a Argentina con una economía debilitada

El renovado conflicto agrario encuentra a Argentina con una economía debilitada

Buenos Aires, 22 mar (EFE).- El renovado conflicto agropecuario en Argentina, con la séptima huelga sectorial en un año, encuentra al país con una economía debilitada por la crisis global y los efectos del prolongado enfrentamiento entre el Gobierno y el campo.

Las cinco huelgas comerciales que realizó el año pasado el sector rural en protesta por los impuestos a las exportaciones de granos supusieron pérdidas millonarias para el país.

De hecho, los especialistas relacionan este conflicto con la desaceleración sufrida por la economía argentina en 2008, año en que creció un 7 por ciento, frente a un ritmo promedio de expansión anual del 8,8 por ciento en los cinco años precedentes.

Además, el Producto Interior Bruto (PIB) experimentó un retroceso del 0,3 por ciento en el cuarto trimestre de 2008, en un período en el que el descalabro global se agudizó y la protesta rural en el país fue en ascenso.

Aunque es complejo vaticinar la profundidad del impacto que tendrá la crisis global y el tenor que alcanzará el conflicto rural, hasta los economistas más optimistas, aquellos que mes a mes consulta el Banco Central, ajustaron sus expectativas de crecimiento a la bajada.

Así, mientras que en el Relevamiento de Expectativas del Mercado que realizó la autoridad monetaria en diciembre pasado la proyección de crecimiento económico para 2009 era del 1,8 por ciento, en la última encuesta la previsión bajó a 1,2 por ciento, aunque otros economistas privados que no participan de este sondeo vaticinan un crecimiento nulo e incluso una caída.

Las proyecciones están en línea con la "sensación térmica" de pesimismo entre los empresarios, que en un 94,6 por ciento considera que la economía argentina empeoró en los últimos meses y en un 69 por ciento cree que esta tendencia negativa se mantendrá en los próximos doce meses, de acuerdo a un reciente sondeo de la firma Deloitte.

Mientras la industria ya sufre las consecuencias de la crisis global -registró en enero una caída interanual del 4,6 por ciento-, el campo padece los efectos de los bajos precios internacionales de los granos, los aumentos de costos de producción y una severa sequía que haría recortar en unos 24 millones de toneladas la cosecha 2008-2009.

Sólo por el impacto climático, se calcula que las pérdidas en el sector alcanzarán los 43.000 millones de pesos (unos 11.700 millones de dólares), según un informe de Confederaciones Rurales.

"Hoy la economía no cuenta con el mismo margen que hace un año para sobrellevar otro conflicto", dijo la consultora privada Ecolatina en otro estudio.

La firma prevé que este año las exportaciones argentinas de los principales cultivos y subproductos, que representan un tercio de las divisas comerciales que ingresan al país, se reducirán en 8.000 millones de dólares.

Según la consultora, este descenso implicará una merma en la recaudación tributaria de 5.400 millones de dólares en concepto de derechos de exportación, el detonante del conflicto entre el Gobierno y el campo, que comenzó en marzo de 2008.

"Así, las retenciones serán el componente de la recaudación nacional que más caerá este año (22,9 por ciento) y explicarán gran parte de la desaceleración en los recursos del Estado", señaló el informe.

De hecho, este jueves, un día antes de que las patronales agrarias lanzaran su segunda huelga comercial en lo que va del año, el Gobierno informó de que el superávit fiscal primario sufrió el mes pasado un desplome interanual del 49,6 por ciento.

El dato representa una luz de alerta para un país con fuertes vencimientos de deuda en su agenda y un año electoral por delante, que suele venir acompañado de un aumento del gasto público.

Algunos analistas consideran que el Ejecutivo busca adelantar los comicios legislativos de octubre a junio, pues tiene asegurada una mejor situación fiscal para el primer semestre del año, pero advierten de que esta jugada política impactaría negativamente sobre las expectativas económicas del "día después" de las elecciones.