Solbes rechaza un supervisor europeo único para los bancos transfronterizos

PRAGA, 4 (del enviado especial de EUROPA PRESS, Juan Sanhermelando)

El vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, expresó hoy su rechazo a la creación de un supervisor europeo único para controlar a los bancos con actividades en varios Estados miembros y resaltó que son los supervisores nacionales los que deben seguir ejerciendo ese papel, eso sí, con una mejor coordinación.

Solbes hizo estas declaraciones al concluir la reunión informal de ministros de Economía de la UE, en la que se abordó cómo mejorar el sistema europeo de supervisión para prevenir crisis financieras como la actual. Los ministros se basaron en las propuestas del grupo de expertos liderado por el ex director del FMI, Jacques de Larosière, que también descarta crear un regulador único y apuesta por más coordinación.

"Cuando estamos hablando de supervisión, pensamos que el tema fundamental es la proximidad de los supervisores con las empresas", dijo Solbes en rueda de prensa al término de la reunión informal de ministros de Economía de la UE. "El corazón de la inspección debe mantenerse a nivel nacional", insistió.

Apoyó la creación de colegios de supervisores a la hora de vigilar a los bancos transfronterizos con el objetivo de reforzar la cooperación y el intercambio de información, pero dijo que esto en ningún caso puede interpretarse como "una especie de fórmula intermedia para llegar algún día a un sistema unificado".

"No tiene sentido que todo eso se lleve en un lugar externo, llámese Frankfurt o llámese Bruselas, cuando el día a día se está siguiendo por parte de los responsables nacionales", señaló el vicepresidente económico.

Admitió que son las propias empresas las que piden este modelo "porque dicen que la multiplicidad de supervisión les encarece la actividad", pero insistió en que "es muy difícil que la supervisión se realice a nivel supranacional sin un juego fundamental de los supervisores locales". En España, entre los que reclaman un supervisor único se encuentra el presidente del BBVA, Francisco González. El vicepresidente dijo que también algunos países apoyan la creación de un supervisor único, aunque no los identificó.

Solbes considera que la UE debería concentrarse en la elaboración de legislación para armonizar las prácticas de supervisión nacionales y en supervisar a algunos supervisores transnacionales como las agencias de calificación de riesgo.

ALERTA ANTE RIESGOS

El Gobierno respalda además la estructura de cooperación entre supervisores que propone el informe Larosière para grupos transfronterizos. Se trata de crear colegios de supervisores formados por las autoridades responsables de los Estados miembros en los que operen. El liderazgo corresponderá al país donde tenga su residencia la empresa matriz, aunque se refuerza el papel de los supervisores de los Estados miembros donde el banco tenga filiales.

Además, se dan más poderes a los comités consultivos de supervisores financieros europeos y convertirlos en tres autoridades: una Autoridad Bancaria Europea, una Autoridad de Seguros Europea, y una Autoridad Bursátil Europea. Estas instancias tendrían poder ejecutivo para mediar si hay desacuerdos dentro de los colegios de supervisores entre el del país de la matriz y el país de la filial.

"Creemos que el informe es muy pragmático y tiene una visión muy realista de cómo manejar las cosas", señaló Solbes.

El Gobierno también apoya, tal y como propone el informe Larosière, la creación de un Consejo Europeo de Riesgos Sistémicos, cuya función consistiría en identificar riesgos para la estabilidad macroeconómica, y emitir alertas y recomendaciones para corregir la situación antes de que estalle la crisis.

No obstante, el vicepresidente económico cuestionó que sea el Banco Central Europeo (BCE) el que lidere este nuevo órgano. "Que el Banco Central tiene que tener opinión sobre la supervisión macroprudencial, sin duda. Que se la entidad final que tome las decisiones, es uno de los muchos puntos que habrá que analizar", explicó. España sería partidaria de que la presidencia la ocuparan de forma rotatoria o por elección los gobernadores de los bancos centrales de la UE para evitar que queden discriminados los países que no pertenecen a la eurozona.