Zapatero acelera el ritmo económico bajo la batuta electoral

Por Manuel María Ruiz

MADRID (Reuters) - El horizonte próximo de las elecciones al Parlamento Europeo en un momento delicado para el Gobierno socialista acosado por la recesión económica habría llevado al presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, a pisar el pedal que acelera el ritmo de las medidas anticrisis.

La reciente remodelación del Gobierno con la salida, entre otros, del ex ministro de Economía Pedro Solbes, considerado el adalid del rigor fiscal, ha levantado temores en algunos círculos financieros de que el nuevo equipo económico, capitaneado por Elena Salgado, abra la mano del gasto público en un intento puntual de estrechar la brecha entre los socialistas y un electorado cuya máxima preocupación es el deterioro laboral.

No obstante, Zapatero ha estado insistiendo en que la remodelación no busca un cambio de rumbo, sino de ritmo.

"Es un puro discurso político. De entrada, el 7 de junio: qué va a pasar con las elecciones europeas con expectativas brutales de abstención", dijo Santiago Niño Becerra, profesor de Economía de la Universidad de Barcelona Ramón Llull.

"Hay que limpiar la imagen, convencer a la gente de que vote, vender el mensaje de que vamos a solucionar las cosas para que la gente esté animada y vaya a votar (...) Si el Gobierno no da este mensaje de gasto, ¿qué mensaje da? No tiene otro mensaje, no hay alternativa", añadió Becerra.

Diversos sondeos han revelado que los españoles han situado el fantasma del desempleo en el primer lugar de sus preocupaciones, ahora que la tasa de paro se acerca al 15 por ciento de la población activa, el mayor nivel en más de una década.

¿DIFERENCIAS CON EL BANCO DE ESPAÑA?

Recientes intervenciones parlamentarias del gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, advirtiendo sobre los efectos perniciosos del déficit y de un cercano déficit de la Seguridad Social, han disparado conjeturas sobre un eventual divorcio entre el Gobierno y banco central, con dos visiones aparentemente opuestas en materia de política fiscal.

En 2006, Solbes propuso a Fernández Ordóñez como máximo responsable del Banco de España, dejando su cargo anterior como secretario general de Hacienda y Presupuestos.

Varias voces del Gobierno han dicho que las advertencias de Fernández Ordóñez han alarmado innecesariamente, ya que la Seguridad Social no amenaza con déficit. Pero, según responsables financieros, el papel de Fernández Ordóñez no es enviar mensajes tranquilizadores, sino exponer los análisis y diagnósticos económicos sobre la coyuntura.

En un momento en que es prioritario financiar el creciente déficit público, el pragmático mundo financiero se pregunta si aumentar el saldo negativo de las cuentas públicas y la ratio deuda/PIB es ahora la mejor estrategia para la economía.

Después de que la agencia de calificación Standard and Poor's (S&P) rebajara en enero pasado el rating de la deuda soberana española por la deficiente evolución de las cuentas públicas, el mundo financiero considera que la deuda está bajo el minucioso análisis de las agencias de calificación.

No obstante, ninguna otra agencia - Moody's y Fitch-- ha dado señales de variar el rating de la deuda después de la decisión de S&P o por el cambio de timonel de la política económica o tampoco por las aparentes antagonismos entre el Gobierno y el Banco de España.

"Yo creo (que en los mercados>) aún no se percibe una diferencia de opiniones (entre Gobierno y el Banco de España) tan grande como para que pueda haber problemas", dijo Nicolás López, director de análisis y mercados de M&G Valores.

Un informe del Banco de España apuntó recientemente a que España acumulará déficit total de las Administraciones Públicas este año del 8,3 por ciento, frente al 5,8 por ciento previsto en enero por el Gobierno.