Dell contra la exportación de residuos electrónicos


Sólo en la ciudad de Guiyu, en China, más de 5.000 personas viven dedicadas a procesar desechos electrónicos. Cada año demantelan 700 toneladas de basura tecnológica, ordenadores, teléfonos móviles y otros aparatos electrónicos. El problema es que lo hacen en condiciones de trabajo muy precarias y siguiendo procedimientos tan rudimentarios como lo es echar la basura a una hoguera para así poder extraer los metales que contienen. Esto expone a los trabajadores, niños en muchos casos, a los gases tóxicos de materiales como cadmio, arsénico, berilio, plomo o el mercurio.

El Convenio de Basilea es una acuerdo firmado en 1989 por más de 170 países que trata de regular el movimiento de desechos peligrosos con el objetivo de velar por el medio ambiente y la salud de las personas a lo largo todo el proceso de generación, gestión y transporte de las basuras.

Aún así la mayor parte de la basura tecnológica, se calcula que hasta el 80 por ciento, se exporta directa o indirectamente a los vertederos de países del tercer mundo o en vías de desarrollo, donde prácticamente no existe control alguno sobre los residuos y los procesos de manipulación y donde hay personas dispuestas a intentar aprovecharlos para subsistir.

Dell, uno de los principales fabricantes de ordenadores, ha anunciado su nueva política de gestión de residuos, ampliando la consideración como tales a “todas las piezas o aparatos no operativos, independientemente del material del que estén compuestos”, lo que ahora incluye materiales considerados como no peligrosos por el Convenio, componentes devueltos al fabricante original y materiales que puedan volver a la cadena de producción sin necesidad de preparación.

Además Dell se compromete a controlar sus residuos para que todas las exportaciones e importaciones de basura electrónica cumplan con los acuerdos internacionales y requisitos legales sobre intercambio de residuos y evitar en lo posible que éstos acaben en vertederos o incineradoras sino en manos de personal no cualificado que en muchos casos supone el uso de niños como mano de obra.