Las Infantas Leonor y Sofía ya tienen DNI

  • Madrid, 12 abr (EFE).- Son las recién llegadas a ocupar los números que la Familia Real tiene reservados en el DNI: a la Infanta Leonor le ha correspondido el número 16, y a su hermana Sofía, el 17. Los siguientes al que utiliza su padre el Príncipe de Asturias, el número 15.

Casi diez millones de españoles tienen DNI electrónico pero pocos lo usan

Casi diez millones de españoles tienen DNI electrónico pero pocos lo usan

Madrid, 12 abr (EFE).- Son las recién llegadas a ocupar los números que la Familia Real tiene reservados en el DNI: a la Infanta Leonor le ha correspondido el número 16, y a su hermana Sofía, el 17. Los siguientes al que utiliza su padre el Príncipe de Asturias, el número 15.

El Documento Nacional de Identidad, que en marzo ha cumplido su tercer aniversario en su versión electrónica, tiene ya una larga historia desde que, también un mes de marzo de 1944 y en plena posguerra, el General Franco decidiera la creación de un documento que acreditara la identidad de los españoles.

Hasta 1951, también el mismo mes, no se emitió el primer carné, que fue a parar al bolsillo del Generalísimo, el número 1. Su esposa, Carmen Polo, llevaría el número 2 y su hija Carmen Franco el número 3.

Con una curiosidad, relata a Efe Francisco Tesorero, secretario general de la Unidad de Documentación de Españoles y Archivos de la Policía Nacional: que la esposa de Franco no solicitó el carné hasta catorce años después, en 1965.

En ese mismo año fue expedido para don Juan Carlos y doña Sofía, entonces Príncipes de España, a quienes se les asignaron los números 10 y 11. En 1980 fue el turno de las Infantas Elena y Cristina, que tienen los números 12 y 14 respectivamente -el 13 quedó descartado-, y posteriormente el 15 fue para el Príncipe Felipe.

"No cabe duda de que lo que es ahora un documento que te acredita a efectos jurídicos, personales y de todo tipo, nació con vocación de control", explica Francisco Tesorero.

Recuerda que el decreto de creación establecía que los primeros en documentarse debían ser "los que queden en prisión atenuada o libertad vigilada", es decir, los que salían de prisión; en segundo lugar "los hombres que por su oficio o negocio cambien de domicilio".

En ese primer documento se establecían cuatro categorías, con arreglo a las condiciones económicas de los titulares. Según un teletipo de la Agencia EFE (entonces CIFRA) de 1951, "su coste sería de 25 pesetas para los de primera; diez pesetas para los de segunda, y cinco los de tercera. Se facilitará gratuitamente a los 'pobres de solemnidad' y a los productores que se encuentren en paro forzoso".

Curiosamente, esas cuatro categorías se han mantenido en el documento hasta 1980, cuando se estableció una sola. En la actualidad el DNI-E cuesta 10 euros.

Y antes de 1951 ¿cómo se identificaban los españoles? "El primer papel del que se tiene noticia es una Real cédula creada por el Rey Fernando VI, el 13 de enero de 1824", explica Francisco Tesorero. Era lo que denominaba "pasaporte de interior", que permitía una identificación relativa de las personas, porque no llevaba fotografía.

No se tiene noticias de otros documentos hasta el año 1931, antes de la Guerra Civil, en que ayuntamientos o diputaciones provinciales empiezan a emitir "Cédulas personales", de las que quedan algunas constancias relativas a los años 1931, 1937 o 1941. Unas con foto y otras sin ella, y con datos variables.

Variaciones que de algún modo también ha sufrido el DNI, que desde 1951 se ha puesto de color verde, azul, rosáceo o multicolor como el modelo electrónico; que a partir de 2001 se volvió bilingüe en las comunidades con lengua propia; que en 1962 excluyó el sexo, aunque volvió a la tarjeta en 1981; y que en 1985 suprimió la profesión, el estado civil y el grupo sanguíneo.

En 1990 sustituyó la máquina de escribir por el sistema informático por primera vez en La Rioja, y en 1996 dio color a la fotografía, para diez años después, en 2006, salir a la luz un 15 de marzo en Burgos, en su versión electrónica.

Los números bajos ¿pertenecen a personas fallecidas? Rotundamente no, afirma Francisco Tesorero. El número del DNI es personal e intransferible y se queda con nosotros y en nuestros papeles hasta después de muertos.