Nativos digitales de hoy, hackers del mañana… ¿ciberdelincuentes del futuro?


Panda Security ha publicado algunos datos procedentes de una encuesta realizada a más de mil adolescentes españoles de entre 15 y 18 años sobre sus actividades relacionadas con el uso de Internet, incluyendo algunas técnicas de hacking. El término hacking se emplea para describir el uso lícito y aceptable de conocimientos técnicos, la exploración de los sistemas programables y la forma de superar retos intelectuales de forma creativa. A diferencia del cracking, la piratería y otras formas de “ciberdelincuencia”, que consisten en actividades ilícitas, el hacking se considera un reto intelectual saludable.

Algunos datos del estudio revelaron que:

  • El 70 por ciento de los jóvenes entre 15 y 18 años afirmó haber intentado hackear en alguna ocasión las cuentas de Messenger de sus conocidos. (Esto es una actividad de cracking que se considera una intromisión en la privacidad y según las consecuencias está penada).
  • El 23 por ciento dijo haber reenviado fotos o vídeos “comprometidos” de compañeros por Internet o haberlas publicado en redes sociales. Esto poco tiene que ver con el hacking, pero es también una violación de la privacidad y posiblemente de incumplimiento de los términos de uso de servicios como las redes sociales; puede tener consecuencias legales graves.
  • Un 16 por ciento afirmaron tener capacidad para encontrar herramientas de hacking en Internet. En ese grupo, un 30 por ciento confirma haberlas utilizado alguna vez, y entre las razones el 90 por ciento de las veces mencionan “por curiosidad”. El uso de estas herramientas para exploración puede entrar precisamente en la definición más «pura» del hacking, y ser algo saludable para el aprendizaje sobre tecnología.
  • Aunque la mayor parte de los padres (61%) está preocupado por la seguridad online de sus hijos (sobre personas que puedan conocer online, a qué tipo de contenidos pueden acceder, etcétera) ninguno señaló entre sus preocupaciones el riesgo de que su hijo pueda estar realizando actividades ilícitas en Internet. Es probable además que la mayor parte no pudieran distinguir si su hijo es un curioso hacker o está metido de lleno en la ciberdelincuencia.

Entre las conclusiones del estudio, Luis Corrons de PandaLabs afirmó que

Hay que animar a los jóvenes a utilizar Internet como vía de crecimiento personal, enseñándoles a un uso saludable y responsable, evitando que caigan en actividades sospechosas amparados en el anonimato que permite la Red (…) Aunque el porcentaje es muy bajo, diariamente nos encontramos con muchos casos de ciberdelincuentes adolescentes que saltan a los medios, como es el caso del reciente autor de 16 años de los gusanos para Twitter. Calculamos que sólo el 0,5% de éstos son localizados por las autoridades competentes. Los que hoy se acercan al hacking por curiosidad, con el tiempo pueden acabar descubriendo en esta actividad una fuente de ingresos que les convierta en auténticos delincuentes.

En otras palabras: la fina línea que separa el hacking como actividad intelectualmente atrayente y saludable del lado oscuro de los ciberdelitos es a veces tentadora de cruzar. Es precisamente un reto de la comunidad técnica y de Internet dejar clara la diferencia entre una cosa y la otra para que los jóvenes aprendan dónde está el límite.